Sheinbaum anuncia plan de emergencia en el IMSS ante desabasto de medicamentos y cirugías pendientes
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum anunció este martes 27 de octubre un plan emergente para atender las deficiencias que enfrenta el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), entre ellas el desabasto de medicamentos, la falta de personal médico, el deterioro de instalaciones y el rezago en miles de procedimientos quirúrgicos.
Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, el director general del IMSS, Zoé Robledo, presentó la estrategia denominada “12 en 120”, que contempla una serie de acciones destinadas a mejorar la atención de los derechohabientes en un periodo de 120 días, comprendido entre el 27 de octubre de 2026 y el 24 de febrero de 2027.
El funcionario explicó que las medidas fueron elaboradas a partir de las necesidades identificadas durante recorridos por hospitales y unidades médicas, donde trabajadores de distintas áreas expusieron las dificultades que enfrentan diariamente para brindar atención a los pacientes.
“Son 12 acciones que el IMSS cumplirá en 120 días y nacen de lo que nos dijeron los propios trabajadores, las trabajadoras, en cada hospital, piso por piso”, afirmó Robledo durante la presentación.
Entre los principales compromisos destaca la contratación de 2 mil 500 médicos especialistas, así como la regularización laboral de 10 mil 939 trabajadores que actualmente desempeñan sus funciones bajo esquemas de contratación temporal. También se contempla un incremento salarial del 8 % para el personal del instituto.
En materia de infraestructura y equipamiento, el programa incluye la adquisición de 100 equipos médicos de alta tecnología, la incorporación de cerca de 2 mil 900 equipos adicionales y la entrega de 18 mil 16 unidades de mobiliario hospitalario, entre camas, camillas y sillas de ruedas.
Uno de los puntos centrales de la estrategia es garantizar la disponibilidad de medicamentos, materiales de curación e insumos médicos en los distintos servicios hospitalarios. Las autoridades también buscarán mejorar el surtimiento completo de recetas en las farmacias del instituto, una de las principales preocupaciones expresadas por pacientes y trabajadores.
El problema del suministro de medicamentos ha generado cuestionamientos hacia el sistema de salud federal. Aunque el gobierno ha sostenido que existen avances en las adquisiciones, también ha reconocido dificultades relacionadas con los procesos de distribución desde los almacenes hasta las unidades médicas.
En semanas anteriores, la propia presidenta Sheinbaum admitió que algunos problemas de abastecimiento estaban relacionados con incumplimientos de proveedores y deficiencias logísticas internas, por lo que instruyó acelerar las soluciones y revisar directamente las condiciones de los hospitales.
Por su parte, el IMSS informó previamente que mantiene un promedio de abastecimiento de recetas del 94 %, una cifra que, pese a los avances reportados por la institución, evidencia que todavía existen medicamentos que no llegan oportunamente a todos los derechohabientes.
Otro de los objetivos prioritarios será disminuir el rezago quirúrgico mediante la realización de 31 mil 701 operaciones pendientes. Para alcanzar esta meta, se implementarán jornadas extraordinarias durante horarios nocturnos y fines de semana, con la intención de aprovechar la capacidad hospitalaria disponible y reducir los tiempos de espera.
La estrategia también contempla efectuar aproximadamente 60 mil consultas adicionales de especialidad, apoyadas en herramientas de programación digital que permitan mantener abiertas las agendas médicas durante el cierre del año y evitar interrupciones en la atención.
En cuanto a los servicios de urgencias, el instituto buscará fortalecer las áreas de atención mediante la incorporación de personal, equipamiento y mecanismos de coordinación que permitan responder con mayor eficiencia a las necesidades de los pacientes.
Estas medidas se presentan después de diversas manifestaciones de trabajadores del Seguro Social, quienes han denunciado insuficiencia de medicamentos, escasez de materiales, sobrecarga laboral y condiciones contractuales que consideran desfavorables.
Ante estas inconformidades, el gobierno federal ha reconocido la legitimidad de algunas demandas y ha señalado la necesidad de acelerar la regularización de trabajadores contratados durante la pandemia de COVID-19, así como de mejorar las condiciones de operación en las unidades hospitalarias.
Pese a las dificultades, Zoé Robledo ha defendido los avances alcanzados por el IMSS en materia de infraestructura, contratación de personal y ampliación de servicios médicos. El funcionario ha destacado la construcción de nuevos hospitales y el crecimiento de la capacidad de atención especializada durante los últimos años.
Sin embargo, el anuncio del nuevo programa también pone de manifiesto los desafíos que persisten en una de las instituciones de salud más importantes del país, particularmente en lo relacionado con la disponibilidad de medicamentos, la suficiencia de personal y la atención oportuna de enfermedades que requieren tratamientos especializados.
Con un plazo de cuatro meses para cumplir los compromisos anunciados, el gobierno federal deberá demostrar que las medidas pueden traducirse en mejoras concretas para los millones de derechohabientes que dependen diariamente de los servicios del IMSS.
El cumplimiento de las metas, especialmente la reducción de las cirugías pendientes y la entrega completa de medicamentos, será uno de los principales indicadores para evaluar los resultados de este plan emergente.