Sheinbaum evita fijar postura sobre posible acuerdo de “El Mayo” con Estados Unidos
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, evitó pronunciarse sobre la posibilidad de que Ismael “El Mayo” Zambada haya alcanzado un nuevo acuerdo con las autoridades de Estados Unidos, luego de que una jueza federal desestimara los cargos que permanecían abiertos contra el narcotraficante en California.
Durante su conferencia matutina de este miércoles, la mandataria fue cuestionada sobre las implicaciones de la decisión judicial y la posibilidad de que se encuentre relacionada con algún tipo de colaboración del antiguo dirigente del Cártel de Sinaloa con el gobierno estadounidense.
“Ya que opine el Gabinete de Seguridad”, respondió Sheinbaum, sin ofrecer mayores detalles sobre la postura de su administración ni aclarar si las autoridades mexicanas cuentan con información relacionada con algún posible entendimiento adicional.
La respuesta trasladó nuevamente el tema a las instituciones encargadas de la seguridad nacional, en medio de las interrogantes que persisten alrededor del proceso judicial de Zambada y de las condiciones en las que fue llevado a Estados Unidos en julio de 2024.
La jueza federal Dana M. Sabraw, del Distrito Sur de California, aceptó una solicitud de la fiscalía estadounidense para retirar definitivamente los cargos por narcotráfico que permanecían vigentes contra “El Mayo”. La resolución también dejó sin efecto la orden de arresto correspondiente a ese expediente.
La decisión únicamente afecta el proceso abierto en California y no modifica la cadena perpetua impuesta a Zambada por un tribunal federal de Nueva York. Tampoco constituye, por sí misma, una confirmación de que el narcotraficante se haya convertido en testigo colaborador o que haya entregado información sobre integrantes de organizaciones criminales o funcionarios mexicanos.
Zambada se declaró culpable en 2025 de encabezar una empresa criminal continua y participar en actividades de delincuencia organizada. Como parte de aquel acuerdo judicial, aceptó una sentencia obligatoria de cadena perpetua, sin posibilidad de libertad condicional, además de una orden de decomiso por 15 mil millones de dólares.
En ese momento, la defensa del narcotraficante sostuvo que el acuerdo de culpabilidad no contemplaba su colaboración con las autoridades estadounidenses. Sin embargo, la reciente cancelación del proceso en California provocó nuevas preguntas sobre la existencia de beneficios adicionales o negociaciones posteriores.
El caso mantiene una especial relevancia para México debido a las circunstancias en las que Zambada terminó bajo custodia estadounidense. De acuerdo con su propia versión, fue engañado y trasladado contra su voluntad por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
El gobierno mexicano ha insistido en que no fue informado previamente sobre la operación y ha cuestionado la posible participación de agencias estadounidenses en territorio nacional. Sheinbaum también ha señalado que la captura de Zambada provocó una ruptura dentro del Cártel de Sinaloa y contribuyó al incremento de la violencia entre sus diferentes facciones.
A pesar de esos señalamientos, todavía existen dudas sobre el grado de intervención de Estados Unidos, los acuerdos alcanzados con integrantes de “Los Chapitos” y la información que las autoridades estadounidenses pudieron haber obtenido durante el proceso.
La decisión de Sheinbaum de esperar el posicionamiento del Gabinete de Seguridad mantiene abierta la discusión. Mientras no exista una explicación institucional, la desestimación de los cargos en California continuará alimentando especulaciones sobre los términos del acuerdo judicial de Zambada y las posibles consecuencias que cualquier colaboración pudiera tener para México.