Sheinbaum niega uso electoral de programas sociales y acusa prácticas clientelares del pasado
La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que los programas sociales impulsados por el Gobierno de México sean utilizados para orientar el voto de los beneficiarios y sostuvo que, a diferencia de administraciones anteriores, los apoyos actuales son entregados de manera directa y sin condicionamientos políticos.
Durante su conferencia de prensa, la mandataria defendió la política social de su administración ante los cuestionamientos sobre el posible impacto electoral que podrían tener los recursos públicos destinados a los Programas para el Bienestar, particularmente de cara a los próximos procesos electorales.
“A nadie se le pregunta por quién votas para recibir un Programa de Bienestar”, afirmó Sheinbaum al señalar que apoyos como la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores tienen carácter universal y se entregan a quienes cumplen con los requisitos establecidos, independientemente de sus preferencias políticas.
La presidenta aseguró que el modelo actual busca eliminar a los intermediarios políticos que, según sostuvo, anteriormente participaban en la entrega de recursos públicos. Explicó que los depósitos se realizan directamente a los beneficiarios mediante el Banco del Bienestar y afirmó que este mecanismo representa una diferencia frente a las prácticas que atribuyó a gobiernos anteriores.
Sheinbaum sostuvo que antes de la llegada de la llamada Cuarta Transformación los programas gubernamentales llegaron a utilizarse electoralmente. Como ejemplos mencionó episodios como el Pemexgate, la denominada Estafa Maestra y las tarjetas Monex relacionadas con la elección presidencial de 2012, aunque sus señalamientos fueron presentados como parte de su valoración política sobre esos procesos.
La mandataria afirmó que durante años existieron mecanismos en los que dirigentes partidistas o intermediarios gestionaban apoyos y, de acuerdo con su versión, esto permitía vincular los beneficios gubernamentales con determinados partidos políticos.
Frente a ese escenario, Sheinbaum insistió en que el actual esquema no exige respaldo político a cambio de los recursos. “No hay intermediarios”, señaló al explicar que los pagos son depositados periódicamente y de manera directa a los derechohabientes.
La defensa de la presidenta ocurre en un contexto en el que los Programas para el Bienestar representan una de las principales partidas de la política social federal. De acuerdo con información presentada por la Secretaría de Bienestar, durante 2026 más de 42 millones de personas recibirán alguna pensión o programa federal, mientras que la inversión social anual destinada a estos apoyos supera el billón de pesos.
Sheinbaum también rechazó las críticas que califican estos apoyos como una política clientelar. La presidenta señaló que varios de los principales programas tienen carácter universal y puso como ejemplo las pensiones destinadas a adultos mayores y las becas para estudiantes de escuelas públicas.
Asimismo, cuestionó la postura de sectores de la oposición respecto a los programas sociales y recordó declaraciones del expresidente Vicente Fox y del exdirigente nacional del PAN, Marko Cortés. Sobre este último, la mandataria retomó comentarios realizados después de la elección de 2024, cuando Cortés cuestionó que su partido hubiera participado en una competencia por ampliar los apoyos sociales.
La presidenta sostuvo que el Gobierno federal continuará financiando los programas existentes y afirmó que el objetivo no es sustituir la inversión pública con transferencias sociales. Según explicó, su administración pretende mantener simultáneamente recursos para infraestructura, educación, salud, inversión y política social.
Con ello, Sheinbaum rechazó que la entrega de recursos públicos implique automáticamente una orientación del voto y aseguró que el acceso a los programas depende de los requisitos establecidos para cada uno de ellos y no de la preferencia política de sus beneficiarios.