Tailandia suspende licencias para comprar armas tras una ola de tiroteos
El gobierno de Tailandia ordenó suspender la emisión y renovación de permisos para la compra de armas de fuego, además de revisar las licencias existentes, luego de una serie de episodios violentos que reavivaron el debate sobre el control de armamento en el país asiático. La decisión fue anunciada este martes por el primer ministro Anutin Charnvirakul, pocos días después de un tiroteo mortal en una escuela de la provincia de Nonthaburi.
El mandatario también instruyó al viceprimer ministro encargado de asuntos jurídicos a acelerar la elaboración de una nueva legislación sobre armas, que contempla mayores controles y sanciones considerablemente más severas. Las autoridades policiales recibieron la orden de dejar de renovar los permisos que permiten a los ciudadanos adquirir armas de fuego.
Las nuevas medidas se producen después del ataque registrado el pasado 7 de agosto en la escuela Debsirin Nonthaburi, en las afueras de Bangkok. Un estudiante de 14 años utilizó un arma perteneciente a su abuelo para asesinar primero a sus abuelos y posteriormente atacar el plantel educativo, donde murieron cinco trabajadores. El adolescente también murió después de dispararse. En total, nueve personas, incluido el agresor, perdieron la vida y más de 20 resultaron heridas.
La preocupación aumentó nuevamente el lunes, cuando se produjo otro ataque armado en la misma provincia. Un exlegislador identificado por las autoridades como Chalong Riewrang fue detenido después de disparar contra Thongchai Yenprasert, presidente de la Organización Administrativa Provincial de Nonthaburi, dentro de un edificio gubernamental. El funcionario murió posteriormente en un hospital, mientras que su conductor resultó herido. De acuerdo con la policía, el ataque habría estado relacionado con una disputa personal por dinero.
Ante estos acontecimientos, el primer ministro reiteró que las armas registradas deben permanecer en los domicilios de sus propietarios y no pueden ser portadas libremente en lugares públicos. El gobierno también estudia mecanismos para que las armas ilegales sean entregadas al Estado dentro de un plazo determinado, como parte de una estrategia más amplia para reducir la circulación de armamento sin autorización.
Las autoridades educativas, por su parte, comenzaron a reforzar la seguridad en los centros escolares. Entre las medidas propuestas se encuentran controles para detectar armas u objetos prohibidos al ingresar a las instalaciones, evaluaciones relacionadas con la salud mental, simulacros de emergencia y acciones contra el acoso escolar. Algunos planteles ya instalaron detectores de metales y aumentaron las revisiones tras el ataque de Nonthaburi.
El debate sobre las armas ha cobrado especial relevancia debido a la elevada cantidad de armamento en manos de civiles en Tailandia. Una estimación de Small Arms Survey correspondiente a 2017 calculó alrededor de 10.3 millones de armas de fuego en posesión de civiles, equivalentes a aproximadamente 15 por cada 100 habitantes, la tasa más alta del sudeste asiático.
Los recientes ataques han incrementado la presión sobre el gobierno de Anutin Charnvirakul para transformar las restricciones anunciadas en cambios permanentes. Con la suspensión de nuevos permisos, la revisión de licencias vigentes y la preparación de una legislación más severa, las autoridades buscan responder a una creciente preocupación por la violencia armada y limitar el acceso y la portación de armas en espacios públicos.