Tragedias
Se comenta solo… Por: Carlos Ramos Padilla
Se comenta solo…
Por: Carlos Ramos Padilla
Imposible no escribir sobre las tragedias mexicanas. Las mediáticas, las más visibles, son las afectaciones en Baja California, Sonora, Sinaloa y Guerrero por el trayecto y fuerza de los huracanes. “Otis” devastó a Acapulco en un evento tan violento no registrado desde el impacto del huracán “Paulina” el 8 de octubre de 1997 siendo uno de los más mortíferos, destructivos y costosos durante la administración del Presidente Zedillo. “Paulina” fue la decimosexta tormenta tropical y el séptimo huracán mayor que se formó en la temporada del 97. La madrugada del 9 de octubre se internó en Guerrero, dejando al puerto de Acapulco prácticamente devastado y parte de la Costera muy afectada por la fuerza del Río Camarones. No sólo la zona turística fue golpeada también la colonia conocida como Renacimiento en donde el lodo, la grava y la arena reventaron con su peso muchas construcciones. En la memoria veníamos de la impresionante explosión en el sector Reforma en Guadalajara el miércoles 22 de abril de 1992 durante el mandato de Salinas de Gortari. Y antes vendría “Gilberto” uno de los ciclones tropicales más intensos, destructores y mortíferos registrados en el océano Atlántico. En septiembre de 1988 Gilberto golpeó el Caribe y al Golfo de México por cerca de nueve días. En Mexico lo conocimos como el Huracán del Siglo XX y en Cuba como El Huracán Asesino. Entiendo y sé que contra la naturaleza no se puede, recordemos los sismos de 1985, pero el gobierno y sociedad tendrían que estar preparados con medias adecuadas y de protección civil, pero no ha sido así. Los operativos DNIII del Ejército Mexicano ha sido fundamental pero cuando por factores de venganza política se decide mermar al FONDEM y restringir presupuestos a la investigación y la ciencia el pronóstico es muy negativo. Lo increíble es que CAPUFE advirtió desde alrededor de las 8 de la mañana que “CIERRE DE CIRCULACIÓN