Tren Maya reconoce riesgos por falta de especialistas, vandalismo y ciberataques
El Tren Maya identificó una serie de debilidades y amenazas que podrían comprometer su operación, entre ellas la falta de personal especializado, la dependencia de proveedores externos, los ciberataques, los actos de vandalismo y una percepción pública desfavorable hacia el proyecto.
Los riesgos aparecen en el Programa Anual de Trabajo 2026 de la empresa ferroviaria, documento fechado en abril de este año y difundido a través de la Plataforma Nacional de Transparencia.
“La empresa reconoce que ciertas debilidades y amenazas, incluyendo la dependencia de proveedores externos, la falta de personal especializado, la percepción pública adversa y los riesgos operativos y climáticos, representan desafíos estratégicos que requieren gestión anticipada, innovación en procesos y fortalecimiento institucional”, señala el documento.
Ante este escenario, la empresa considera necesario avanzar en la formación de personal ferroviario, desarrollar capacidades propias y consolidar sus sistemas tecnológicos para reducir la dependencia de terceros.
“La internalización gradual de capacidades técnicas, la consolidación tecnológica y la profesionalización del talento ferroviario son acciones clave para mitigar estos riesgos y garantizar la autonomía operativa”, agrega el programa.
Uno de los puntos reconocidos es el impacto que puede tener la percepción negativa del proyecto. El documento advierte que los cuestionamientos relacionados con aspectos estructurales y ambientales podrían generar rechazo entre la población y repercutir en la demanda del servicio.
“La percepción pública desfavorable en cuestiones estructurales y ambientales representa un riesgo para la operación y la seguridad de los servicios ferroviarios, generando un rechazo al proyecto y baja ocupación”, establece el Programa Anual de Trabajo.
La imagen del Tren Maya ha enfrentado cuestionamientos a raíz de incidentes registrados durante su operación, además de críticas relacionadas con la ubicación y conectividad de algunas estaciones con los principales centros urbanos de la región.
A estos retos se añaden amenazas capaces de provocar interrupciones en el servicio y generar afectaciones económicas. El programa incluye entre ellas los ciberataques, así como problemas vinculados con la operación de las conexiones intermodales.
El robo, el sabotaje y el vandalismo también aparecen entre los escenarios de riesgo contemplados. Estos actos podrían incluir daños intencionales a las vías ferroviarias, equipos, estaciones, sistemas de señalización o material rodante.
La infraestructura tecnológica cobra especial relevancia debido a que la operación ferroviaria depende de sistemas digitales para diferentes procesos. De acuerdo con el programa, fortalecer estas capacidades será indispensable para garantizar la continuidad del servicio y disminuir vulnerabilidades.
Gerardo Herrera, especialista en turismo de la Universidad Iberoamericana, señaló que algunos de los problemas actuales del proyecto tienen su origen en la manera en la que se desarrolló su planeación y construcción.
“Desde un principio, el proyecto comenzó sin los estudios adecuados y eso hizo que el gobierno reservara la información, para evitar la crítica de su plan maestro, proyecto ejecutivo y avances”, sostuvo el especialista.
Herrera también consideró que las decisiones tomadas durante el proceso de construcción provocaron que las obras avanzaran mientras parte de la documentación técnica continuaba en desarrollo.
“Ante los amparos contra el proyecto, el gobierno hizo las obras que consideró como prioridad por seguridad nacional, generando que los trabajos avanzaran mientras que la documentación técnica y los estudios no estuvieran finalizados”, explicó.
En opinión del especialista, las dificultades acumuladas han contribuido a elevar los costos del proyecto en un contexto en el que sus ingresos todavía representan un desafío y su funcionamiento requiere recursos públicos.
El propio Programa Anual de Trabajo muestra que la etapa de operación del Tren Maya enfrenta retos que van más allá del funcionamiento cotidiano de los trenes. La disponibilidad de trabajadores especializados, la seguridad física y digital de la infraestructura, la reducción de la dependencia de proveedores y la percepción de los usuarios aparecen como factores fundamentales para consolidar el sistema ferroviario.
Frente a estas amenazas, la empresa plantea reforzar sus capacidades internas y profesionalizar al personal ferroviario como parte de una estrategia encaminada a alcanzar una mayor autonomía operativa y reducir los riesgos que podrían afectar la continuidad del servicio.