Trump defiende ante la ONU el ataque en Venezuela y consolida alianza con la derecha latinoamericana
Quince países se sumaron al Escudo de las Américas, coalición liderada por Washington contra el crimen organizado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió el martes ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, el ataque militar que ordenó en enero contra Venezuela para arrestar al presidente Nicolás Maduro, y presentó como un logro propio el control que Estados Unidos obtuvo sobre parte de las reservas petroleras del país sudamericano.
El respaldo que Trump recibió después de varios mandatarios latinoamericanos evidencia un giro político en la región: gobiernos de la nueva derecha, que antes habrían rechazado ese tipo de intervención, ahora se alinean abiertamente con Washington en temas de seguridad, mientras crecen las denuncias por violaciones al derecho internacional.
"Nuestras acciones en Venezuela son prueba de que Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra América se afiancen en ningún lugar del hemisferio occidental", advirtió Trump en su discurso, y agregó que "al vencedor le corresponde el botín". El mismo martes, en una reunión del grupo Escudo de las Américas, el presidente paraguayo, Santiago Peña, lo felicitó por reunirse "más veces con presidentes del hemisferio occidental" que cualquier otro mandatario estadounidense.
Chile, presidido desde marzo por José Antonio Kast, se sumó ese día a la coalición Escudo de las Américas, que ya integran Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago, con el objetivo declarado de imponer "sanciones y otras medidas" contra grupos que Trump clasifica como narcoterroristas. La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, quien asumió el cargo en julio, celebró la adhesión de su país y calificó de "contentos" a su gobierno por unirse a la iniciativa.
Un relator especial de la ONU en derechos humanos, Ben Saul, sostuvo en un informe divulgado el lunes que los bombardeos ordenados por Trump contra embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, que han dejado más de 220 muertos desde el año pasado sin pruebas exhibidas públicamente, "violan el derecho internacional" y "plausiblemente constituyen crímenes de lesa humanidad". Saul añadió que el Escudo de las Américas "promueve una respuesta altamente centrada en la seguridad" sin compromisos explícitos con los derechos humanos ni con las causas del crimen organizado.
La postura actual contrasta con la de 2017, cuando Trump amenazó por primera vez con una intervención militar en Venezuela y generó el rechazo incluso de aliados conservadores en la región. El entonces presidente colombiano, Juan Manuel Santos, respondió en esa ocasión que "América es un continente de paz" y que ni Colombia ni el resto de Latinoamérica podrían respaldar esa opción.
Las críticas de organismos internacionales no impidieron que, el martes, presidentes del Escudo de las Américas escucharan entre risas la propuesta de Trump de intervenir directamente contra organizaciones de narcotráfico en sus territorios si sus gobiernos no lo hacen antes.