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Un Corvette 1985 con swap LS de 400 hp enfrenta su primera jornada de pista

El Dana 44 reengranado a 4.10:1 aguantó, pero una bomba de dirección floja terminó con el día en Grattan Raceway

Por Daily Super Cars · 07/10/2026 23:20
Un Corvette 1985 con swap LS de 400 hp enfrenta su primera jornada de pista

Un Chevrolet Corvette 1985, convertido en proyecto personal tras una compra impulsiva, llegó a Grattan Raceway en Belding, Michigan, para su primera salida a pista con un swap de motor LS que entrega 400 caballos de fuerza. El auto, que durante el verano pasado recibió un reengranaje del diferencial Dana 44 de una relación 3.07:1 a 4.10:1, seguía conservando sus amortiguadores Bilstein y bujes de suspensión originales de fábrica, de 41 años de antigüedad.

La prueba importa para cualquier aficionado al DIY automotriz: expone el riesgo real de llevar un proyecto de calle, con potencia muy por encima de su chasis y frenos originales, a un entorno de altas exigencias donde los márgenes de error se reducen drásticamente. Antes de cargar el auto en el remolque, el propietario cambió pastillas, líneas de freno flexibles y líquidos por componentes aptos para uso en pista, una precaución que resultaría clave.

Las primeras sesiones transcurrieron sin sobresaltos: ni fugas de fluidos ni ruidos nuevos. Hacia la tercera tanda, el conductor empezó a acoplarse al ritmo del auto mientras perseguía a un Scion FR-S por las curvas de Grattan, un trazado con fuertes cambios de elevación y una curva izquierda de 50 mph en pendiente y peralte invertido. La distracción de seguir al rival le costó caro: dejó de revisar los indicadores del motor, desplegados en una pantalla conectada a una unidad de control Holley.

Cuando finalmente miró el tablero, la temperatura del refrigerante ya había superado los 220 grados Fahrenheit y el pedal de freno comenzaba a ablandarse tras varias entradas a la curva uno a 120 millas por hora (193 km/h). El conductor abandonó la pista de inmediato, consciente del riesgo de que el refrigerante se derramara sobre el neumático delantero del lado del copiloto si el sistema se desbordaba.

En los pits, el bloque de hierro del V8 resistió el calor sin daño aparente, aunque parte del refrigerante salió por el tanque de expansión una vez detenido el auto. La revisión posterior reveló el verdadero problema: la bomba de dirección hidráulica estaba suelta, y los tornillos que la sujetaban al soporte de aluminio que también sostiene el alternador salieron con la rosca de aluminio arrancada. Tres sesiones cortas bastaron para dar por terminada la jornada.

El episodio deja pendiente una revisión más profunda del sistema de refrigeración y de los soportes de accesorios antes de un próximo intento en pista, además de una eventual actualización de suspensión y frenos acorde con los 400 caballos del swap LS. Por ahora, el Corvette seguirá siendo, como advierte su dueño, un proyecto lejos de estar terminado.

Publicado originalmente en Daily Super Cars, nuestro medio del mundo automotriz.

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