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Vaticano declara cisma con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X tras ordenar obispos sin autorización del Papa

Ciudad del Vaticano.

Por La Revista Peninsular · 2/7/2026 17:46
Vaticano declara cisma con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X tras ordenar obispos sin autorización del Papa

Ciudad del Vaticano. La Santa Sede declaró formalmente en cisma a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), conocida también como los lefevrianos, luego de que el grupo consumó la ordenación de cuatro obispos sin el mandato pontificio, una decisión que el Vaticano había advertido reiteradamente que constituiría una ruptura con la comunión de la Iglesia católica.

El conflicto escaló después de varios meses de intentos de diálogo. El pasado 12 de febrero, representantes de la Fraternidad sostuvieron una reunión en Roma con el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, encabezado por el cardenal Víctor Manuel Fernández. En ese encuentro, la Santa Sede pidió suspender las consagraciones episcopales previstas para el 1 de julio y ofreció abrir una mesa de diálogo teológico para abordar las diferencias doctrinales que desde hace décadas separan a ambas partes.

Sin embargo, la Fraternidad rechazó la propuesta y confirmó que seguiría adelante con las ordenaciones. Sus dirigentes argumentaron que el diálogo propuesto por Roma no era verdaderamente libre, pues consideraban que la conclusión ya estaba definida de antemano: aceptar plenamente las enseñanzas y reformas impulsadas por el Concilio Vaticano II.

Tras consumarse las ordenaciones en Écône, Suiza, el Vaticano respondió con un decreto en el que calificó el acto como cismático, recordó que la consagración de obispos sin autorización papal constituye una grave violación del derecho canónico y anunció las sanciones correspondientes contra los obispos involucrados. Asimismo, reiteró que la unidad de la Iglesia y la autoridad del Sucesor de Pedro no son elementos negociables.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X fue fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre con el propósito de preservar la liturgia tradicional y la formación sacerdotal anterior a las reformas del Concilio Vaticano II. Desde sus orígenes cuestionó aspectos como el ecumenismo, la colegialidad episcopal y la reforma litúrgica que permitió la celebración de la misa en lenguas vernáculas.

La tensión alcanzó un punto crítico en 1988, cuando Lefebvre ordenó cuatro obispos sin autorización del entonces papa Juan Pablo II, provocando un cisma que derivó en excomuniones y en el documento Ecclesia Dei, mediante el cual la Santa Sede reafirmó la necesidad de mantener la comunión eclesial.

Años después, en 2009, el papa Benedicto XVI levantó la excomunión de los obispos ordenados en 1988 con el objetivo de favorecer la reconciliación y abrir una nueva etapa de diálogo, aunque las diferencias doctrinales nunca fueron plenamente superadas. Durante el pontificado del papa Francisco también se otorgaron algunas concesiones pastorales, como la facultad para que los sacerdotes de la Fraternidad administraran válidamente el sacramento de la reconciliación en determinadas circunstancias.

Con las nuevas ordenaciones episcopales y la respuesta del Vaticano, el distanciamiento vuelve a profundizarse. La Santa Sede sostiene que el rechazo persistente a la autoridad pontificia y a las enseñanzas fundamentales del Concilio Vaticano II rompe la comunión con la Iglesia católica, mientras que la Fraternidad afirma que actúa para preservar lo que considera la auténtica Tradición de la Iglesia.

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