Vecinos de Pok Ta Pok alertan por posible regreso de Península Cancún
La posibilidad de que un proyecto inmobiliario de grandes dimensiones sea retomado en el campo de golf de Pok Ta Pok encendió nuevamente las alertas entre los habitantes de este fraccionamiento ubicado en la Zona Hotelera de Cancún. Los residentes advierten que la iniciativa anteriormente conocida como “Península Cancún” podría regresar con una denominación distinta, pero con características y consecuencias similares.
Para los vecinos, modificar el nombre del desarrollo no representa un cambio de fondo. Su preocupación se concentra en la eventual construcción de un complejo habitacional, hotelero y comercial en una zona que, aseguran, ya enfrenta dificultades relacionadas con la movilidad, el abastecimiento de agua potable, el drenaje, la energía eléctrica y la capacidad de los servicios públicos.
“Península Cancún” fue el nombre utilizado entre 2023 y 2024 para un proyecto inmobiliario planteado sobre los terrenos del antiguo campo de golf de Pok Ta Pok, localizado a la altura del kilómetro 7 del bulevar Kukulcán. La propuesta contemplaba la edificación de más de mil 300 viviendas, cientos de habitaciones hoteleras y espacios comerciales distribuidos en torres de diferentes alturas.
La iniciativa fue promovida por Hazama Corporation Desarrollo de Turismo y atravesó varios procedimientos de evaluación ambiental. En distintas ocasiones, la empresa ingresó solicitudes ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, pero posteriormente desistió de los trámites, entre ellos el iniciado en julio de 2024 y cerrado de manera definitiva tras la solicitud formal de la desarrolladora.
Pese a estos antecedentes, los residentes consideran que el riesgo no ha desaparecido. La actualización del Programa de Desarrollo Urbano de Benito Juárez reavivó las inquietudes sobre el futuro del campo de golf, debido a que cualquier modificación en los usos de suelo o en los parámetros de construcción podría abrir nuevamente la puerta a un desarrollo de alta densidad.
La oposición vecinal también se encuentra respaldada por procedimientos legales. Un juez federal concedió una suspensión definitiva relacionada con el Programa de Desarrollo Urbano de 2022, medida que impide la expedición de permisos y licencias de construcción dentro del polígono mientras la resolución permanezca vigente.
Los habitantes sostienen que cualquier propuesta debe analizarse no solamente desde la perspectiva económica, sino también por sus consecuencias urbanas y ambientales. Entre las principales preocupaciones se encuentra la carga adicional que un complejo de estas dimensiones impondría sobre los sistemas de agua, drenaje y electricidad de la Zona Hotelera, además del aumento en el tránsito vehicular.
A esta postura se han sumado anteriormente asociaciones hoteleras, organismos empresariales y colectivos ambientalistas. Estos sectores han advertido que el crecimiento inmobiliario debe estar acompañado por estudios de capacidad de carga, infraestructura suficiente y mecanismos de consulta pública que permitan conocer las opiniones de residentes y especialistas.
Otro de los puntos señalados es la cercanía del terreno con el sistema lagunar Nichupté, considerado uno de los principales ecosistemas de Cancún. Los opositores temen que el aumento de las descargas, la demanda de servicios y las modificaciones del entorno puedan incrementar la presión ambiental sobre la laguna.
Los residentes de Pok Ta Pok mantienen una postura firme frente a cualquier intento de reactivar el desarrollo. Aseguran que permanecerán atentos a los trámites municipales y federales para identificar si el proyecto vuelve a presentarse con cambios en su nombre, dimensiones o características.
El conflicto coloca nuevamente en discusión el modelo de crecimiento de la Zona Hotelera de Cancún. Mientras los inversionistas buscan aprovechar uno de los terrenos con mayor valor inmobiliario del destino, vecinos y organizaciones exigen que las decisiones sobre Pok Ta Pok prioricen la infraestructura disponible, la protección ambiental y la calidad de vida de quienes habitan la zona.
Para los residentes, la advertencia es clara: una nueva denominación no eliminará los antecedentes ni las posibles consecuencias del proyecto. Por ello, adelantaron que mantendrán las acciones legales y ciudadanas necesarias para impedir que un desarrollo previamente cuestionado avance sin estudios suficientes, transparencia y una planeación urbana responsable.