Un niño en edad escolar del oeste de Texas ha fallecido a causa del sarampión, marcando la primera muerte por esta enfermedad en Estados Unidos en casi una década. El menor, que no estaba vacunado, fue hospitalizado en Lubbock, donde se confirmó su diagnóstico y posterior deceso.
Este trágico suceso se enmarca en un brote de sarampión que ha afectado a más de 130 personas en Texas y Nuevo México desde principios de febrero. La mayoría de los casos se han registrado en niños no vacunados, especialmente dentro de la comunidad menonita en el condado de Gaines, Texas, donde las tasas de vacunación son notablemente bajas.
El Secretario de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., Robert F. Kennedy Jr., conocido por su escepticismo hacia las vacunas, comentó sobre el brote: “No es inusual. Tenemos brotes de sarampión cada año”. Sin embargo, expertos en salud pública enfatizan que la vacunación es crucial para prevenir la propagación de enfermedades altamente contagiosas como el sarampión.
Las autoridades sanitarias instan a la población a asegurarse de estar al día con las vacunas recomendadas, especialmente en comunidades con bajas tasas de inmunización, para evitar futuros brotes y proteger la salud pública.


