El jueves 3 de julio de 2025, los presidentes Donald Trump y Vladímir Putin mantuvieron por teléfono su sexta conversación desde que el primero volvió a asumir la Casa Blanca en enero de este año.
Durante esta llamada, Putin informó a Trump que Rusia “no renunciará a sus objetivos” en Ucrania, aunque declaró que continuaría “buscando una solución política y negociada al conflicto”, según el asesor del Kremlin, Yuri Ushakov. Putin precisó que entre sus demandas están “la eliminación de las causas profundas bien conocidas que llevaron a la situación actual” en Ucrania.
Por su parte, Trump reafirmó su deseo de un “pronto cese de las hostilidades” en Ucrania, instando a ambas partes a avanzar en un acuerdo. No obstante, reconoció que esta llamada aún no ha conducido a un alto al fuego inmediato.
El alcance de la conversación no se limitó al conflicto en Europa del Este. Putin y Trump también trataron la reciente escalada en Oriente Medio, haciendo especial énfasis en el conflicto entre Irán e Israel. En este sentido, Putin destacó que es indispensable “resolver todos los conflictos […] exclusivamente por medios político‑diplomáticos”.
La relevancia de este llamado se produce en un momento de creciente tensión: apenas un día antes, Estados Unidos interrumpió el envío de ciertos suministros militares a Ucrania, incluyendo misiles para defensa antiaérea, lo que ha generado incertidumbre en Kiev. Esta interrupción forma parte del enfoque de Trump de presionar a ambas partes para forzar un proceso de paz, aunque, por ahora, sin avances concretos.
Tras la llamada, desde Rusia se señaló que, si bien se mantiene firme en sus exigencias, el país continúa abierto al diálogo . En tanto, Washington no se ha pronunciado públicamente sobre este último intercambio.


