Por: Cristina Padín.
Se besaron como nunca donde se besaban siempre.. y se subió ella al autobús y se marchó él caminando. Catorce años tenía ella, y quince había cumplido él. I se llamaba ella, y T él. Los profesores de su colegio eran excelentes, como lo son la mayoría, y les explicaban muchas cosas. Y les decían que les había tocado una época difícil.. y que siempre había que poner un poco de duende a cada situación. Para mantener la serenidad..
Acabaría él los deberes de matemáticas y los de tecnología, y escucharía canciones antiguas de Bon Jovi, y soñaría con los lances de José Tomàs y Talavante. Y ella contaría un cuento a su abuela. Su abuela ya no podía recordarla, pero ella recordaba muy bien la infinita bondad de la anciana. Y escucharía a Alejandro Sanz y a Antonio Carmona.. y escribiría la redacción de lengua. Contaría sobre su beso. Algo bonito, apasionado, fresco, vivo.. algo..
Con un poco de duende..
Dedicado a la serenidad
Un poco de duende entre tanta preocupación
A los abuelos y a mi abuela
A mi amiga Ana, que escucha Bon Jovi
A Alejandro Sanz y Antonio Carmona
A José Tomás y Talavante
Al toreo
A mi querido Luis
A los adolescentes, qué época difícil les está tocando
A I y a T
A los besos
A los profesores. Siempre con iniciativas ideales


