Por: Adelaida Harrison.
Esa es la pregunta que me hice durante varios años desde que conocí la herramienta que me cambió la vida, y que además me ayudó a entender profundamente mi religión católica.
Gracias al Eneagrama, cobraron más sentido las enseñanzas de Jesús. Pero comencemos por el principio….
Hace doce años que unas amigas me invitaron a un curso de Eneagrama que daría mi ahora socia y gran amiga, Andrea Vargas, mi respuesta fue la siguiente: “No gracias, yo soy catequista.” Así que puedo entender las dudas y reticencias que surgen al respecto y que pocas veces tengo foro para aclarar. Tan es así, que desde el inicio de la Asociación de Eneagrama mi principal preocupación ha sido investigar y validar la herramienta que puede cambiar al mundo, a través de investigaciones serias y profundas en áreas como la historia y las neurociencias. Resultado de una plática con Fátima Fernández Chriestlieb, gran comunicóloga y miembro del sistema nacional de investigadores, en la primera reunión de la asociación, surgió un libro: ¿De dónde salió el Eneagrama? Este es el resultado de más de cinco años de investigación que realizó Fátima y donde llega a la conclusión de que el Eneagrama es de origen cristiano y no de origen Sufí como muchas personas creían.
Otra de las Diosidencias que se dieron en mi camino, fue que estudié los niveles de integración que desarrolló el ex-jesuita Don Riso; al mismo tiempo que hice un taller de oración sobre el Libro de las Moradas de Santa Teresa con mi gran maestra y guía espiritual Ana Cámara. En realidad, me pareció que el Eneagrama hace, en lenguaje moderno la misma propuesta de Santa Teresa. En este libro, Santa Teresa menciona que nuestra alma es como un castillo con muchas moradas (niveles de integración según Riso-Hudson) y que en el centro del castillo habita el Rey, o sea, Jesús. El Eneagrama menciona que todos tenemos una parte espiritual o esencia, donde somos únicos irrepetibles e imagen y semejanza de Dios. Y que, al sentirnos inseguros, no queridos o amenazados, vamos desarrollando miedos, máscaras y estrategias para pertenecer a este mundo, y hacen que nos olvidemos que dentro de nosotros hay una parte en la que somos Imagen de Dios. Este olvido es lo que en el cristiano primitivo se conocía como
PECADO. Aquí les comparto algunas definiciones:
Pecado: (latín peccātum) es la transgresión voluntaria de un precepto tenido por bueno.
En Griego pecado, se decía hamartia: ‘fallo de la meta, no dar en el blanco’. Aludía al concepto de vivir al margen de lo esencial debido a una actitud errónea no consciente.
Antes que los griegos y con anterioridad al arameo el término pecado tenía el significado de ‘olvido’. Olvido de algo que estaba presente, “olvido” como dejar a un lado. No tener presente a algo o alguien que en ese momento, por diversas razones, se lo dejaba a un costado.
En resumen, dejamos de lado u olvidamos lo que si somos para generar una máscara o imagen falsa de nosotros que nos aleja cada vez mas de nuestra esencia que es donde habita Dios. Porque como decía Santa Teresa, Dios no se muda. Los que nos mudamos, de nosotros mismos, somos nosotros. En cestería o tiro al blanco, este concepto de pecado se refiere a la falla o a la distancia que hay entre el blanco y el lugar en dónde cayo el dardo. Por lo tanto, la palabra pecado, en su origen más antiguo, podemos ver que tiene más que ver con un error o una percepción equivocada que solamente con una acción determinada.
En el Eneagrama se describe a la pasión, como aquella pulsión que nos hace separarnos de nuestra esencia, y a mayor distancia, mayor será nuestro pecado. Se entiende el concepto de pecado como la pasión que genera las conductas que hoy en día se reconocen como pecados. Y en ello hay una riqueza muy grande pues si se tiene una percepción menos distorsionada, se puede cambiar de actitud, y por lo tanto se puede dejar de pecar desde la raíz.
En el Eneagrama se dice que el miedo nos hace estar alertas a los peligros exteriores, y provoca que perdamos contacto con nuestra esencia o alma. Santa Teresa le llamaba la morada interior, que es ese lugar de nosotros que habita Dios. Al olvidarnos quienes somos, hijos amados de Dios, y hechos a su imagen y semejanza, perdemos nuestra dignidad y empezamos a desarrollar estrategias que nos permitan funcionar en un ambiente que consideramos adverso. Es así como desarrollamos el EGO o personalidad.
Es decir, la santidad implica vivir en esencia y soltar el EGO. Lo que puede traducirse vivir en el Amor en vez de vivir en el miedo. Lo que me atrajo del Eneagrama es que me ayudó a entender mejor mi religión y las propuestas de Jesús. Por ejemplo, ama y perdona a tu prójimo es mucho más sencillo sabiendo que adentro de todas las personas hay una esencia, y que en ella esta Dios, pues todos somos templos del Espíritu Santo por el bautismo.
El primero en describir este proceso de separación a través de los pensamientos, fue Evagrio Póntico, monje egipcio del siglo IV, y uno de los llamados Padres del Desierto o místicos del cristianismo primitivo.
“Quastem lo presenta como “el fundador del misticismo monástico y el autor espiritual más fecundo e interesante del desierto egipcio. Los monjes de oriente y occidente estudiaron sus escritos como documentos clásicos y como manuales de valor incalculable”. González, J. y Rubio, J. (2013).
Por lo tanto, en el Eneagrama, cada personalidad está relacionada o ligada a un Pecado CAPITAL, que, en su sentido más amplio, se refiere al estado viciado que genera el alejamiento de Dios. Capital viene de cabeza, por lo tanto, el pecado capital es aquel error que genera todos los demás pecados que yo cometo en la vida.
El concepto de pecado según el Eneagrama
Los primeros místicos cristianos del S IV que vivieron en el desierto, conocidos como los padres del desierto, pensaban que los pensamientos eran los responsables de la conducta del ser humano. Los dividían en buenos y otros malos o pecaminosos, que denominaban “logismois pioneros” y que se referían a que generaban percepción errónea de la realidad, y a su vez eran tóxicos para el individuo.
Evagrio Póntico, otro monje padre del desierto, advertía también sobre la necesidad de andar en guardia contra las asechanzas de las ideas erradas. Para el Maestro Espiritual del Ponto, el combate contra los pensamientos antievangélicos tocaba las mismas raíces del pecado. Posteriormente aclararemos lo que hoy en día se maneja en el Eneagrama como Fijaciones, que corresponde a estas ideas erradas que generan los mecanismos automáticos de respuesta característicos de cada personalidad.
Estas ideas de Evagrio generaron lo que posteriormente se conoció como pecado capital…. Refiriéndose a capital como cabeza de todas las demás pasiones. Hacer consciente el pecado o error que genera todos los demás errores de percepción que nos alejan de Dios, tiene relación directa al objetivo actual del Eneagrama. Cada Eneatipo del Eneagrama está relacionado con un pecado capital, así como a una fijación mental, es decir, en lenguaje de Evagrio Póntico a un pensamiento toxico que genera la pasión y ella las acciones del individuo que describe el Eneagrama de manera tan puntual y certera.
Estos pensamientos tóxicos o fijaciones mentales generan un estado de ánimo o emoción base, conocida en el cristianismo como pecado capital. Babatz (1981) los define de la siguiente manera:
Los pensamientos tóxicos son aquellos que disparan emociones negativas y llenas de ansiedad que producen cambios químicos en nuestro organismo y éstos a su vez, originan estrés. (p.27)
Posteriormente encontramos una referencia explícita a los 9 pecados capitales que plantea el Eneagrama, en Ramón Llull, beato del S XIV, que en su obra Ars Brevis hace una lista de los 9 pasiones o pecados capitales. También encontramos una figura muy similar al Eneagrama actual…
Donde las letras simbolizan las 9 pasiones o pecados capitales que maneja el Eneagrama.
B. Avaricia
C. Gula
D. Lujuria
E. Soberbia
F. Pereza
G. Embidia (sic)
H. Ira
I. Mentira
K. Inconstancia
En fin, conocer el Eneagrama puede ayudarnos a entender por qué pecamos constantemente, y al cambiar nuestra percepción de la realidad, y darnos cuenta de las creencias erróneas que tenemos, tomamos el control de nuestras vidas y nuestra posibilidad de dejar de pecar aumenta.
Adelaida Harrison, Enneagram Coaching Center México.
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