Un ataque suicida contra un tren de pasajeros en Quetta, capital de la provincia de Baluchistán, en el suroeste de Pakistán, dejó al menos 23 personas muertas y más de 70 heridas, de acuerdo con reportes de funcionarios citados por The Associated Press. La explosión ocurrió el domingo 24 de mayo de 2026, cuando un vehículo cargado con explosivos detonó cerca de una vía férrea justo al paso del tren.
La fuerza del estallido provocó que dos vagones se volcaran y se incendiaran, además de causar daños en edificios cercanos y en varios vehículos estacionados en la zona. Autoridades médicas informaron que algunos de los heridos fueron trasladados a hospitales locales, mientras que al menos 20 personas se encontraban en estado crítico.
El Ejército de Liberación de Baluchistán, conocido como BLA por sus siglas en inglés, se atribuyó el ataque y afirmó que su objetivo era un tren en el que viajaban miembros de las fuerzas de seguridad. La provincia de Baluchistán ha sido escenario de una prolongada insurgencia separatista, con ataques frecuentes contra instalaciones de seguridad, infraestructura y civiles.
El ministro jefe de Baluchistán, Sarfraz Bugti, condenó el atentado y señaló que los atacantes habían golpeado a “civiles inocentes, incluidas mujeres y niños”. También prometió que las autoridades “los perseguirán”, en referencia a los responsables del hecho.
El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, también rechazó el ataque y aseguró que el país “derrotará a los terroristas, sus facilitadores, financiadores y a quienes les proporcionen refugios seguros”. Las autoridades paquistaníes mantienen abierta la investigación para determinar las circunstancias exactas del atentado y reforzar la seguridad en una región marcada por la violencia insurgente.


