Los San Antonio Spurs llegan a las Finales de la NBA 2026 como favoritos en los pronósticos, pero la diferencia frente a los New York Knicks no parece tan amplia cuando se revisan las principales métricas de la temporada y la postemporada. Aunque los momios colocan al equipo texano por delante, Nueva York cuenta con argumentos deportivos suficientes para aspirar a un campeonato que lo integraría a un grupo reducido de equipos que lograron imponerse sin partir como favoritos.
En los últimos 25 años, solo tres equipos que no eran favoritos en las apuestas conquistaron las Finales de la NBA. Los Detroit Pistons lo hicieron en 2004 ante Los Angeles Lakers de Kobe Bryant y Shaquille O’Neal; los Dallas Mavericks sorprendieron en 2011 al Miami Heat de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh; y en 2016, los Cleveland Cavaliers, liderados por el propio LeBron, derrotaron a los Golden State Warriors de Stephen Curry.
San Antonio llega con una ofensiva de alto nivel. Durante la temporada regular, los Spurs fueron la tercera ofensiva más productiva de la liga, con 119.8 puntos por partido. En playoffs, pese a enfrentar defensas exigentes como las de Minnesota y Oklahoma City, promediaron 115.3 unidades por encuentro. La presencia de Victor Wembanyama ofrece una referencia determinante en los momentos de definición, lo que coloca a los Spurs con una ligera ventaja en este apartado.
Sin embargo, los Knicks han elevado su rendimiento ofensivo durante la postemporada. El equipo de Nueva York promedia 119.9 puntos por partido en playoffs y registra un 51.5 por ciento de efectividad en tiros de campo. Aun así, la comparación directa favorece a San Antonio por la capacidad de Wembanyama para modificar el desarrollo de los partidos en ambos costados de la cancha.
En defensa, la balanza cambia. Durante la campaña regular, ambos equipos mostraron números similares: los Knicks permitieron 110.1 puntos por encuentro, mientras que los Spurs recibieron 111.5. No obstante, en la postemporada Nueva York ha mostrado una versión más sólida, al permitir apenas 100.6 puntos por partido en 14 encuentros, la mejor cifra entre los equipos que participaron en los playoffs.
La presencia de Wembanyama en la pintura representa un reto considerable para cualquier rival, pero los Knicks han construido su identidad a partir del esfuerzo colectivo. Jugadores como Karl-Anthony Towns y Josh Hart han sido piezas importantes en una estructura defensiva que ha sostenido al equipo durante toda la postemporada.
En el banquillo, el duelo luce equilibrado. Mitch Johnson llevó a los Spurs a sus primeras Finales desde 2014, después de asumir un papel relevante en el desarrollo de Wembanyama tras la llegada del francés a la franquicia. Su caso recuerda al inicio de Gregg Popovich, quien tomó el mando de San Antonio sin experiencia previa como entrenador principal en la NBA y, tres años después, condujo a la organización a su primer título.
Del lado de Nueva York, Mike Brown aporta una trayectoria más extensa. Dirigió sus primeros partidos en la NBA hace más de dos décadas y ya disputó unas Finales con Cleveland, precisamente ante San Antonio. Ahora, en su primera temporada con los Knicks, tiene la oportunidad de conquistar el campeonato con una plantilla que ha respondido en los momentos clave.
La profundidad de plantilla también será un factor relevante. Los suplentes de Nueva York han promediado 31.3 puntos por partido en la postemporada, con aportes importantes de Landry Shamet y Mitchell Robinson. Además, la banca de los Knicks ha mostrado eficacia desde la línea de tres puntos, con un 41.4 por ciento de acierto.
San Antonio, por su parte, ha recibido 32.6 puntos por partido de sus suplentes, una cifra ligeramente superior a la de los Knicks. Además, la segunda unidad de los Spurs ha aportado mejor producción en rebotes, robos, tapones y asistencias, lo que le otorga al equipo texano una ventaja más completa desde la banca.
Los intangibles también favorecen a San Antonio. Los Spurs tendrán ventaja de localía y contarán con cuatro partidos en casa en caso de que la serie se extienda al máximo. Además, fueron más consistentes como visitantes durante la temporada regular, un aspecto que puede resultar decisivo en una serie de Finales.
Nueva York, en cambio, llega impulsado por el entusiasmo de una afición que vuelve a ver a los Knicks en esta instancia después de 27 años. El ambiente alrededor del equipo es uno de los elementos más fuertes de su postemporada, aunque el descanso prolongado previo a la serie podría influir en el ritmo competitivo del grupo dirigido por Mike Brown.
La gran pregunta de la serie parece concentrarse en quién tendrá al jugador más determinante. En ese punto, San Antonio cuenta con una ventaja evidente por el impacto de Victor Wembanyama. Los Knicks tienen defensa, profundidad y una ofensiva en buen momento, pero los Spurs poseen al jugador que más puede alterar el rumbo de una eliminatoria.
Por números, contexto y talento individual, San Antonio parte con ventaja. Sin embargo, Nueva York llega con suficientes argumentos para aspirar a una sorpresa y para intentar unirse a ese “club selecto” de equipos que levantaron el trofeo pese a no ser favoritos en los pronósticos.


