Morena comienza a perfilar el escenario político rumbo a la sucesión gubernamental de Quintana Roo en 2027, con cuatro nombres que ya concentran la atención dentro y fuera del partido: Ana Paty Peralta de la Peña, Marybel Villegas Canché, Rafael Marín Mollinedo y Eugenio “Gino” Segura. De acuerdo con la información publicada por Por Esto!, estos perfiles fueron definidos tras reuniones sostenidas en Cancún y la Ciudad de México, en un proceso interno que busca ordenar la competencia por la Coordinación de la Defensa de la Cuarta Transformación en la entidad.
La definición de estos aspirantes ocurre en un contexto de alta tensión política, pues Quintana Roo se ha convertido en una plaza estratégica para Morena y sus aliados. La gubernatura representa no sólo el control de uno de los estados con mayor dinamismo turístico del país, sino también una posición clave para consolidar el proyecto político de la llamada Cuarta Transformación en la Península de Yucatán. En ese tablero, Cancún aparece como el principal bastión electoral, aunque el sur del estado también exige atención ante rezagos históricos en salud, infraestructura y servicios para comunidades rurales.
Entre los perfiles mencionados se encuentra Ana Paty Peralta de la Peña, alcaldesa de Benito Juárez, municipio al que pertenece Cancún. Su nombre ha ganado fuerza por su presencia territorial y por encabezar una de las demarcaciones más importantes del estado; sin embargo, también enfrenta críticas relacionadas con la inseguridad, los servicios públicos y señalamientos por una posible promoción anticipada mediante espectaculares y eventos masivos. Estos temas podrían convertirse en puntos sensibles si decide solicitar licencia para participar formalmente en el proceso interno.
Marybel Villegas Canché, diputada federal, es otra de las figuras que aparece en la lista. Su trayectoria política la mantiene como un perfil conocido en Quintana Roo, aunque también arrastra cuestionamientos por su paso por distintas fuerzas partidistas y por señalamientos que han sido difundidos en redes sociales y medios locales. En el ambiente político se le ha identificado con el apodo de “Lady Arcoíris”, en referencia a sus cambios partidistas, una frase que ha sido utilizada por sus críticos para cuestionar su consistencia dentro del movimiento.
Rafael Marín Mollinedo, extitular de Aduanas, también figura entre los aspirantes. Su participación ha estado marcada por denuncias y acusaciones relacionadas con presuntos actos anticipados de campaña. Según la información publicada, Marín denunció públicamente la presentación de múltiples recursos ante el Instituto Electoral de Quintana Roo y calificó la situación con la frase: “es la guerra”. Esta expresión refleja el nivel de confrontación que comienza a tomar la contienda interna, pese al llamado de la dirigencia para evitar divisiones.
El cuarto perfil es Eugenio “Gino” Segura, senador, quien forma parte de la nueva generación de cuadros políticos de Morena en el estado. Su nombre se suma a una competencia que no dependerá únicamente de la popularidad o de los sondeos, ya que el partido ha dejado claro que la definición final considerará otros elementos. De acuerdo con la información difundida, el proceso tomará en cuenta criterios como “honestidad, trabajo territorial y vinculación con el movimiento”, además de un balance entre fortalezas y debilidades de cada aspirante.
El registro formal estaría previsto para el 22 de junio, mientras que la definición de la candidatura se proyecta para septiembre. Aunque se realizarán mediciones de opinión, Morena ha insistido en que obtener el primer lugar en las encuestas no garantiza automáticamente la nominación. También se contempla la revisión de antecedentes por parte de instancias federales, con el objetivo de descartar perfiles que pudieran representar riesgos políticos o legales para el partido.
La presencia de Carlos Ulloa en la operación política también ha llamado la atención. Según la información publicada, habría sido enviado para ayudar a encauzar la sucesión gubernamental en Quintana Roo, trabajando junto con Morena para ordenar el proceso interno. A su vez, Salomón Céspedes, coordinador de la Tercera Circunscripción del partido, participa en las tareas políticas relacionadas con esta etapa.
Sin embargo, la competencia no llega limpia de tensiones. Militantes fundadores han presentado recursos ante el Instituto Electoral de Quintana Roo contra varios contendientes, mientras que en redes sociales se han difundido acusaciones, señalamientos y críticas contra algunos de los aspirantes. Esta dinámica pone a prueba la cohesión interna de Morena, especialmente en un estado donde también existe una disputa política con el Partido Verde Ecologista de México, aliado que mantiene presencia territorial y aspiraciones propias.
Para la ciudadanía, el proceso interno no debería reducirse a una confrontación entre grupos políticos. En Cancún, los habitantes enfrentan problemas cotidianos como inseguridad, baches, saturación de servicios públicos y deficiencias urbanas que impactan directamente en la calidad de vida. En municipios del sur, como Bacalar, persisten demandas relacionadas con salud, infraestructura y atención a comunidades rurales. Por ello, la expectativa no sólo está puesta en quién ganará la candidatura, sino en qué proyecto será capaz de responder a las necesidades reales del estado.
Morena llega a esta etapa como la fuerza política dominante, pero con el reto de evitar fracturas internas que puedan abrir espacios a la oposición. La definición de su candidatura en Quintana Roo será una prueba de disciplina, operación política y capacidad para procesar diferencias. Ana Paty Peralta, Marybel Villegas, Rafael Marín y Eugenio Segura ya están en el centro de la conversación; ahora, el partido deberá demostrar si puede convertir esa competencia en un proceso ordenado o si las disputas anticipadas terminarán marcando el rumbo de la elección de 2027.


