Por: Bernardo Graue Toussaint.
Correo: bgrauet@hotmail.com
@bgrauet
Sr. Presidente López:
Puedo entender (sin justificar, por supuesto) su conducta. Puedo entenderla, dado su perfil y sus personales carencias. La diferencia estriba en que, ante una grave emergencia sanitaria como la que atraviesan México y el mundo, su conducta y sus decisiones resulten absolutamente reprochables, dignas de vergüenza, por decir lo menos.
En el exterior, usted es motivo de burla, de mofa. No pueden entender que el mandatario mexicano vaya en sentido contrario a lo que están acordando la comunidad internacional y las autoridades sanitarias con la OMS a la cabeza.
Mientras muchas naciones decretan estados de alarma y severas medidas restrictivas de movilidad, así como recomendaciones de distanciamiento, usted tiene la desfachatez de decirle a la gente que hay que seguirse abrazando. Rechaza el aseo de manos (como lo ejemplificó en Palacio Nacional). Usted como promotor del “aquí no pasa nada”.
Usted declaró -erráticamente- que no va a declarar ningún toque de queda, argumentando “razones democráticas”.
En su absurda gira por Oaxaca, se atrevió a decir “No dejen de salir, todavía estamos en la primer fase, yo les voy a decir cuando no salgan”…
Y mientras usted está fascinado con sus giras, sus dichos, sus abrazos, sus besos babeantes y sus payasadas (que le aplauden en su entorno) en el extranjero es usted el ejemplo global de lo inadecuado frente a la amenaza sanitaria. Es usted el bufón mexicano que presume estampitas y escapularios como herramientas para combatir al virus. No puede ser…
De todo lo que usted presumió de sí mismo no queda ni la ceniza. El eterno y lapidario candidato opositor; el crítico del poder y de todas las acciones de los gobiernos en turno, se muestra hoy como incapaz, no sólo de gobernar a México, sino de controlarse a sí mismo. Aquél presunto “liderazgo” lopezobradorista transformado en incapacidad para la atención de la emergencia. De ahí el peligro de que usted esté en el timón de ese barco llamado México.
Presidente López: tómese en serio el riesgo sanitario global. Déjese de bufonadas. Asuma su RESPONSABILIDAD. Deje que los expertos científicos hagan su trabajo. Créame que México está en la zona de riesgo y puede pasar a la zona de peligro en materia de salud para millones de mexicanos. No juegue con ello. No tiene derecho a ello.


