IKEA, la reconocida cadena sueca de muebles y decoración, ha expresado su preocupación ante la posibilidad de que las políticas arancelarias del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, afecten negativamente su capacidad para mantener precios accesibles en el mercado estadounidense.
Juvencio Maeztu, director financiero de Ingka Group, la principal franquicia de IKEA que opera el 90% de sus tiendas a nivel mundial, señaló que los aranceles propuestos por Trump dificultarían la estrategia de la empresa de ofrecer productos a precios bajos. “Para nosotros, las barreras comerciales en todo el mundo, ya sea de un país u otro, limitan las posibilidades de hacer las cosas más asequibles para la mayoría de las personas”, afirmó Maeztu.
Trump ha anunciado su intención de imponer aranceles adicionales del 25% a las importaciones provenientes de México y Canadá, y un 10% adicional a los productos chinos, con el objetivo de fomentar la producción nacional. Estas medidas podrían impactar significativamente a IKEA, ya que el 30% de sus productos se fabrican en países asiáticos, principalmente China, y el 70% en Europa. Estados Unidos representa el segundo mercado más grande para la compañía, aportando el 13,2% de sus ventas globales.
A pesar de estos desafíos, IKEA ha mantenido su compromiso de no trasladar los costos adicionales a los consumidores. En el último año fiscal, la empresa invirtió 2.100 millones de euros en reducir precios para mejorar la asequibilidad de sus productos, lo que resultó en una disminución del 5% en los ingresos, situándose en 41.900 millones de euros. Maeztu destacó que esta decisión refleja la prioridad de IKEA en mantener la asequibilidad por encima de la optimización de las ganancias.
La implementación de los aranceles propuestos por Trump podría generar un aumento en los precios de los productos importados, afectando tanto a las empresas como a los consumidores estadounidenses. Estudios independientes estiman que estas medidas podrían incrementar los costos para las familias de clase media entre 1.350 y 3.900 dólares anuales.
IKEA continúa monitoreando de cerca las políticas comerciales de Estados Unidos y colaborando con gobiernos y su cadena de suministro para mitigar posibles impactos, con el objetivo de mantener sus productos asequibles para la mayoría de las personas.


