Estados Unidos enfrenta un significativo brote de sarampión que ha afectado a varios estados, siendo Texas y Nuevo México los más impactados. Hasta el 8 de marzo de 2025, Texas reportó cerca de 200 casos, mientras que Nuevo México registró un incremento a 30 infecciones en un solo día. Otros estados afectados incluyen Alaska, California, Florida, Georgia, Kentucky, Nueva Jersey, Nueva York, Pensilvania, Rhode Island y Washington.
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite por el aire y puede causar complicaciones graves, como problemas neurológicos y sordera. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, tos, secreción nasal y conjuntivitis, seguidos de una erupción cutánea característica. La vacunación es la medida más efectiva para prevenir la enfermedad, generalmente administrada en dos dosis durante la infancia. Sin embargo, en algunas comunidades, las tasas de vacunación han disminuido, lo que ha contribuido a la propagación del virus.
En respuesta al brote, las autoridades sanitarias han establecido clínicas de vacunación de emergencia en las áreas afectadas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han enviado dosis adicionales de la vacuna triple vírica (MMR) a Texas para reforzar la inmunización. Se insta a la población a verificar su estado de vacunación y a recibir las dosis necesarias para garantizar la protección contra el sarampión.
La comunidad médica enfatiza la importancia de mantener altas tasas de vacunación para lograr la inmunidad colectiva y prevenir futuros brotes. El Dr. Fernando Moraga Llop, portavoz de la Asociación Española de Vacunología, expresó su preocupación por las muertes por sarampión en el siglo XXI, considerando inadmisible que existiendo vacunas seguras y efectivas, aún ocurran decesos por esta enfermedad.


