El jueves 21 de agosto de 2025, una junta de libertad condicional de California rechazó la petición de Erik Menéndez, lo que implica que seguirá recluido al menos tres años más antes de volver a ser considerado apto para su liberación.
La sesión de audiencia, que se desarrolló por videoconferencia desde el Centro Correccional Richard J. Donovan en San Diego, se prolongó casi diez horas e incluyó testimonios del fiscal, del propio Menéndez y de varios familiares que lo respaldan.
El comisionado Robert Barton subrayó que la negativa no se fundamentó principalmente en la gravedad del crimen, sino en su comportamiento dentro del sistema carcelario. Señaló con claridad: “Dos cosas pueden ser ciertas. Pueden amarte y perdonarte, y aun así ser declarado no apto para la libertad condicional”. La comisión consideró que Menéndez continúa representando un “riesgo irrazonable para la seguridad pública”.
Entre los factores que contribuyeron a esta decisión figuraron múltiples violaciones a las normas carcelarias, incluyendo uso de teléfonos celulares prohibidos, peleas dentro del penal, supuestos vínculos con pandillas y participación en esquemas fraudulentos.
Erik Menéndez detalló su experiencia durante la audiencia, ofreciendo su relato más extenso en años sobre su infancia, las razones que lo llevaron al crimen y su evolución en prisión. Señaló que la audiencia coincidió casi en el aniversario exacto de los asesinatos, cuando dijo: “Hoy es el día en que todas mis víctimas supieron que mis padres estaban muertos. Así que hoy es el aniversario de su recorrido de trauma”.
El rechazo de su petición lo deja nuevamente elegible para volver a solicitar libertad condicional en aproximadamente tres años.
Paralelamente, mañana viernes se celebrará la audiencia de su hermano Lyle Menéndez, también a través de videoconferencia desde la misma prisión. Si bien los casos se manejan de forma independiente, la decisión sobre Lyle podría seguir un camino distinto.


