La primatóloga y conservacionista británica Jane Goodall, reconocida mundialmente por su revolucionario trabajo con chimpancés en Tanzania, falleció este miércoles a los 91 años en California, Estados Unidos, mientras se encontraba en una gira de conferencias. De acuerdo con un comunicado emitido por el Instituto Jane Goodall, la científica murió por causas naturales.
El organismo que lleva su nombre destacó que los descubrimientos de Goodall como etóloga “revolucionaron la ciencia” y subrayó que fue una incansable defensora de la protección y restauración del medio ambiente. Su legado trasciende el ámbito académico, pues dedicó gran parte de su vida a la divulgación científica y a la promoción de iniciativas de conservación en todo el mundo.
Goodall inició su trabajo en 1960 en el Parque Nacional Gombe Stream, en Tanzania, cuando tenía apenas 26 años y sin formación científica formal. Su método desafió los paradigmas de la época, ya que optó por acercarse de manera empática a los chimpancés, observándolos en su entorno natural y asignándoles nombres en lugar de números, lo que entonces se consideraba contrario al rigor científico.
Gracias a esta aproximación, consiguió establecer vínculos de confianza con los primates y documentar comportamientos inéditos, como el uso de herramientas, la caza cooperativa y las complejas estructuras sociales de los grupos. Estos hallazgos cambiaron de manera definitiva la comprensión de la relación entre seres humanos y animales, cuestionando la frontera que separaba ambas especies.
Con el tiempo, Goodall expandió su misión hacia la conservación ambiental y la educación, fundando el Instituto Jane Goodall en 1977, una organización dedicada a programas de protección de la biodiversidad, investigación científica y proyectos comunitarios. Además, lanzó el movimiento juvenil Roots & Shoots, con presencia en más de 60 países, enfocado en involucrar a niños y jóvenes en la defensa de la naturaleza.
Su vida y obra inspiraron libros, documentales y reconocimientos internacionales, entre ellos el título de Dama del Imperio Británico en 2004. Su voz se convirtió en un referente moral y científico en debates sobre cambio climático, deforestación, tráfico ilegal de especies y la necesidad de transformar la relación de la humanidad con el planeta.
El fallecimiento de Jane Goodall marca el fin de una era en la investigación de primates y la conservación ambiental. Su legado científico y ético continuará influyendo en generaciones futuras de investigadores, activistas y ciudadanos comprometidos con la defensa de la vida silvestre y la sostenibilidad del planeta.


