Columna: “Construyendo”, por: Raúl Asís Monforte González. 25de abril de 2026.


Hace apenas unos años, hablar de liderazgo parecía remitir inevitablemente a conceptos como crecimiento, expansión, innovación o competitividad. Hoy, en cambio, el matiz es distinto. Las organizaciones navegan en un entorno marcado por incertidumbre económica, polarización social, transformación tecnológica acelerada y una creciente pérdida de confianza en muchas instituciones. Y en medio de ese escenario, una cuestióncomienza a surgir con fuerza, ¿dónde están los líderes?
Dirigir una empresa, una institución o un equipo nunca había sido tan complejo como ahora. La velocidad con la que cambian las condiciones del mercado, la presión por obtener resultados inmediatos y la permanente sensación de crisis terminan arrastrando a muchas organizaciones hacia la lógica de la urgencia cotidiana. Se reacciona más de lo que se construye. Se administra el día a día, pero se pierde de vista el propósito. Y cuando el propósito se diluye, también comienza a deteriorarse algo mucho más importante, la confianza.
Por eso, nunca como hoy había sido tan fuerte la necesidad de encontrar auténticos líderes. No solamente buenos administradores ni expertos técnicos, sino personas capaces de inspirar, conectar y dar dirección en medio de la incertidumbre. Líderes impulsados por el propósito que persiguen. Líderes capaces de cerrar la brecha entre valores y estrategia. Que comprendan que el crecimiento económico y la rentabilidad siguen siendo fundamentales, pero que también entiendan que ninguna organización puede sostenerse en el largo plazo si pierde legitimidad frente a sus colaboradores, clientes o comunidades.
La realidad es que vivimos una etapa en la que muchas personas ya no buscan únicamente estabilidad laboral o compensaciones económicas. Particularmente las nuevas generaciones buscan pertenecer a proyectos con significado, culturas organizacionales coherentes y entornos donde exista confianza. Ya no basta con dirigir; hay que inspirar.
Y esa quizá sea una de las grandes transformaciones de nuestro tiempo. En América Latina hemos normalizado una cultura organizacional profundamente jerárquica, donde muchas veces se confunde autoridad con liderazgo. Sin embargo, el contexto actual está obligando a replantear esa visión. Hoy los equipos valoran más la autenticidad que la imposición, más la congruencia que el discurso y más la empatía que la distancia. Eso vuelve todavía más urgente la aparición de líderes capaces de provocar un impacto positivo no solo dentro de su organización, sino también en la comunidad a la que pertenecen.
Nuestra región enfrenta simultáneamente enormes oportunidades y riesgos. El crecimiento de sectores estratégicos, la transición energética, la relocalización industrial, el desarrollo tecnológico y las nuevas inversiones podrían abrir una etapa extraordinaria de desarrollo económico. Pero ninguna de esas oportunidades podrá consolidarse sin liderazgos capaces de construir confianza y visión de largo plazo.
Porque los grandes desafíos que hoy enfrentamos, desde el cambio climático hasta la transformación energética o la desigualdad social, no son únicamente retos técnicos o financieros. Son, sobre todo, desafíos humanosque requieren líderes capaces de tomar decisiones éticas aun bajo presión, construir consensos en entornos polarizados y mantener claridad de rumbo incluso cuando domina la incertidumbre. Y quizá ahí reside la verdadera discusión de fondo.
El mundo no parece estar padeciendo una escasez de talento, información o tecnología. Lo que comienza a escasear es algo mucho más profundo,personas capaces de inspirar, generar confianza y recordar por qué hacemos lo que hacemos. Se buscan líderes. La pregunta sigue abierta ¿estás ahí?
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Mérida, Yucatán a 25 de abril de 2026
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