Mérida, Yucatán.– En el primer episodio de Contrapunto, el nuevo espacio de análisis político de La Revista Peninsular, se puso sobre la mesa uno de los debates más relevantes a nivel global: la posible regulación de las redes sociales para menores de edad y su impacto en la salud mental.
Con la participación de Luis Hevia Cantó, Guillermo Fornier y Raúl Angulo, la mesa abordó los recientes precedentes internacionales que han encendido las alertas, particularmente en Estados Unidos, donde un jurado determinó que empresas como Meta (Facebook e Instagram) y Google (YouTube) emplean mecanismos que fomentan la adicción, especialmente entre jóvenes.

Uno de los puntos clave del debate fue que la discusión ya no gira únicamente en torno al contenido, sino al diseño de las plataformas: algoritmos, notificaciones y el llamado “scroll infinito”, herramientas que, según los analistas, están diseñadas para mantener a los usuarios conectados el mayor tiempo posible.
“Claro que hay una adicción, y los adolescentes son los más vulnerables”, se señaló durante el programa, al destacar que en México se pasan en promedio siete horas al día en internet, de las cuales tres se destinan a redes sociales.

El tema cobra mayor relevancia al considerar experiencias internacionales. Australia, por ejemplo, ya prohibió el uso de redes sociales a menores de 16 años, trasladando la responsabilidad a las empresas tecnológicas, que podrían enfrentar multas millonarias si no implementan filtros efectivos.
Asimismo, se recordó que incluso líderes tecnológicos como Steve Jobs y Bill Gates limitaron el acceso de sus propios hijos a estos dispositivos, conscientes de sus posibles efectos negativos.

En el análisis también se abordaron casos extremos vinculados al uso de redes, desde problemas de salud mental hasta la exposición a contenidos violentos o de odio. Se citó el caso de una joven en Estados Unidos que, tras años de uso desde temprana edad, desarrolló depresión e ideación suicida, lo que derivó en una demanda contra estas plataformas.
En México, el panorama no es menor. De acuerdo con datos del INEGI, el 95% de los jóvenes entre 12 y 17 años son usuarios de internet, con un promedio de 4.5 horas diarias de uso, lo que coloca al país ante un reto urgente en materia de regulación y educación digital.
Los participantes coincidieron en que, más allá de prohibiciones absolutas, es necesario construir un marco normativo que proteja a los menores sin caer en un modelo restrictivo excesivo, complementado con estrategias de alfabetización digital y mayor responsabilidad por parte de las empresas.
“El problema no es la herramienta, sino cómo está diseñada para engancharte”, se destacó, al advertir que el verdadero desafío es encontrar un equilibrio entre el uso responsable de la tecnología y la protección de las nuevas generaciones.
El programa concluyó con una reflexión: en un mundo hiperconectado, donde la información es poder, también debe existir una responsabilidad proporcional por parte de quienes controlan las plataformas digitales.


