El gobierno de China criticó duramente la decisión de Estados Unidos de presentar cargos penales contra el expresidente cubano Raúl Castro, acusado por autoridades estadounidenses de estar vinculado al derribo de avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996.
Durante una conferencia de prensa, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, aseguró que Pekín rechaza el uso político del sistema judicial y respaldó públicamente a Cuba frente a lo que calificó como injerencia externa.
“Nos oponemos al abuso del proceso judicial. Estados Unidos debe dejar de amenazar a Cuba con el uso de la fuerza”, declaró el funcionario.
Asimismo, reiteró el apoyo del gobierno chino a la soberanía cubana y a la defensa de su sistema político.
La reacción de China llegó un día después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos formalizara cargos contra Raúl Castro por presunta conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y asesinato.
Las acusaciones están relacionadas con el derribo de dos avionetas de la organización Brothers to the Rescue en 1996 por parte de fuerzas armadas cubanas, hecho en el que murieron cuatro personas, tres de ellas ciudadanos estadounidenses.
En ese momento, Raúl Castro se desempeñaba como ministro de Defensa de Cuba.
Además del exmandatario cubano, el documento judicial incluye cargos contra varios pilotos presuntamente involucrados en la operación militar: Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Bargaza, Raúl Simanca Cárdenas y Luis Raúl González-Pardo Rodríguez.
El Departamento de Justicia advirtió que, en caso de ser declarados culpables, los acusados podrían enfrentar cadena perpetua o incluso pena de muerte por los cargos de asesinato y conspiración.
Durante un acto conmemorativo realizado en Miami, el secretario de Justicia interino de Estados Unidos, Todd Blanche, afirmó que el gobierno estadounidense no olvidará a las víctimas del incidente.
“Si matas estadounidenses, te perseguiremos. No importa quién seas ni el cargo que ocupes”, declaró.
Tras el anuncio, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel rechazó las acusaciones y aseguró que forman parte de una estrategia política para justificar mayores acciones contra Cuba.
“La pretendida acusación solo evidencia la soberbia y frustración del imperio”, escribió el mandatario en redes sociales.
Por su parte, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla calificó el proceso judicial como una “farsa” destinada a reforzar la presión política y diplomática sobre la isla.


