Aeronaves militares de Estados Unidos aterrizaron en Caracas como parte de un simulacro de evacuación realizado en las instalaciones de su embajada, en un ejercicio que generó atención pública por la presencia de personal militar, equipos de seguridad y unidades de apoyo médico en la capital venezolana.
De acuerdo con reportes internacionales, el operativo se llevó a cabo el 23 de mayo de 2026 e incluyó la participación de dos aeronaves MV-22B Osprey, que descendieron en un área adaptada para maniobras dentro del complejo diplomático estadounidense. El ejercicio fue presentado por autoridades venezolanas como una práctica de evacuación ante eventuales emergencias médicas o situaciones catastróficas.
La actividad contó con la presencia de aproximadamente 20 soldados estadounidenses y coincidió con la visita oficial del general Francis Donovan, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, quien sostuvo reuniones con diplomáticos y autoridades venezolanas. Según los reportes, el simulacro fue aprobado por el Gobierno venezolano y formó parte de las acciones de coordinación entre ambas partes.
El aterrizaje de las aeronaves provocó movilización en los alrededores de la sede diplomática, donde también se observó la presencia de personal médico y de seguridad. Aunque se trató de un ejercicio programado, la operación se desarrolló en un contexto político sensible para Venezuela, marcado por la presencia militar estadounidense en el Caribe y por recientes cambios en las relaciones entre Washington y Caracas.
Las autoridades estadounidenses señalaron que este tipo de ejercicios busca fortalecer la capacidad de respuesta ante emergencias y garantizar la protección de su personal diplomático. En paralelo, sectores políticos y ciudadanos expresaron inquietudes por el alcance de la presencia militar extranjera en territorio venezolano, especialmente en medio de un escenario regional caracterizado por tensiones diplomáticas y de seguridad.
El simulacro en Caracas se suma a una serie de movimientos militares y diplomáticos que han mantenido a Venezuela en el centro de la atención internacional. Mientras Washington sostiene que sus operaciones responden a objetivos de seguridad y estabilización, distintas voces en el país observan con cautela el impacto político de estas acciones en la soberanía nacional y en la estabilidad interna.


