San Antonio Spurs igualó las Finales de la Conferencia Oeste tras vencer 103-82 a Oklahoma City Thunder en el Frost Bank Center, en un partido en el que Victor Wembanyama volvió a brillar, pero en el que la principal diferencia estuvo en el trabajo defensivo del equipo dirigido por Mitch Johnson.
El triunfo permitió a los Spurs colocar la serie 2-2 y recuperar impulso después de la derrota sufrida en el Juego 3. Más allá de la producción ofensiva de Wembanyama, San Antonio encontró respuestas colectivas, especialmente en la defensa sin balón, las rotaciones, la intensidad y la presión sobre Shai Gilgeous-Alexander, una de las figuras determinantes de Oklahoma City.
De acuerdo con la información proporcionada, Gregg Popovich se acercó al vestuario de San Antonio después del tercer encuentro para dejar un mensaje claro al equipo: “Esta no es la manera en la que jugamos nosotros”. Esa frase marcó un cambio de actitud en el plantel, que respondió con mayor concentración, esfuerzo y disciplina táctica.
La defensa de Stephon Castle sobre Gilgeous-Alexander fue uno de los puntos más destacados de la noche. El jugador de los Spurs presionó al base canadiense desde media cancha, dificultó sus desplazamientos y lo obligó a tomar lanzamientos incómodos. San Antonio también alternó marcas individuales intensas con doblajes, forzando al líder del Thunder a desprenderse rápido del balón.
Gilgeous-Alexander terminó con 19 puntos y cortó una racha de nueve partidos consecutivos de playoffs como visitante con 20 unidades o más. Según los datos citados en la información original, 14 de sus 15 tiros de campo fueron con marca encima, recibió 11 doblajes y atacó a ocho defensores distintos de San Antonio. Ante Castle, registró 2 aciertos en 6 intentos y perdió un balón.
El problema para Oklahoma City fue que sus acompañantes no lograron compensar esa presión defensiva. La segunda unidad, que en el Juego 3 había sido decisiva con 76 puntos, esta vez solo aportó 34, con bajos porcentajes de efectividad. Ese contraste permitió a San Antonio controlar el ritmo del partido y sostener una ventaja que no dejó escapar.
Wembanyama, por su parte, volvió a demostrar su impacto en ambos costados de la cancha. El francés terminó con 33 puntos, 8 rebotes, 5 asistencias y 3 bloqueos, pese a jugar poco en el último cuarto. Su presencia volvió a ser determinante, no solo por sus números, sino también por la atención defensiva que genera y por la capacidad de abrir espacios para sus compañeros.
El juego colectivo también fue clave. San Antonio movió mejor el balón, atacó con mayor verticalidad y aprovechó los espacios creados por jugadores como Castle, De’Aaron Fox, Devin Vassell, Dylan Harper, Keldon Johnson y Harrison Barnes. Esa circulación permitió que Wembanyama recibiera en posiciones favorables, especialmente cuando la defensa del Thunder se veía obligada a cerrar el camino hacia el aro.
A diferencia del Juego 3, cuando los Spurs comenzaron con una ventaja de 15-0 y no lograron sostenerla, esta vez mantuvieron la intensidad durante todo el encuentro. El equipo mostró mayor madurez, corrigió errores y evitó que Oklahoma City encontrara una reacción sostenida.
La serie llegará ahora a un quinto partido con un peso histórico importante. En las series al mejor de siete partidos, los equipos que ganan el Juego 5 cuando la eliminatoria está empatada 2-2 suelen quedar en una posición favorable para avanzar. El próximo duelo se disputará en Oklahoma City, donde el Thunder buscará recuperar el control frente a unos Spurs que llegan fortalecidos por su mejor actuación defensiva de la serie.
San Antonio cuenta con una figura excepcional en Wembanyama, pero el Juego 4 dejó claro que su aspiración no depende únicamente del talento individual del francés. La defensa, la actitud colectiva y la capacidad de adaptación se convirtieron en los factores que le permitieron volver a competir de igual a igual ante el campeón reinante.
La eliminatoria mantiene el atractivo del duelo entre Shai Gilgeous-Alexander y Victor Wembanyama, aunque el desarrollo de la serie demuestra que hay mucho más en juego: dos equipos jóvenes, intensos y con argumentos suficientes para pelear por un lugar en las Finales de la NBA.


