Marco Antonio Almanza Avilés, exjefe de la Policía de Investigación de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, se entregó a las autoridades de Estados Unidos, convirtiéndose en el tercer exfuncionario sinaloense relacionado con las investigaciones federales que se desarrollan en ese país por presuntos vínculos con el crimen organizado.
De acuerdo con información procedente del Departamento de Justicia estadounidense, la entrega del exmando policial ocurrió la semana pasada y forma parte de las investigaciones que se siguen ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York contra diversos funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa.
Las autoridades de Estados Unidos señalan a Almanza Avilés por presuntamente colaborar con la facción conocida como “Los Chapitos”, perteneciente al Cártel de Sinaloa. Según las acusaciones, habría recibido pagos periódicos a cambio de brindar protección e información relacionada con operativos y actividades de seguridad.
El caso adquiere mayor relevancia debido a que apenas unos días antes, el pasado 26 de mayo, Almanza Avilés compareció ante autoridades federales en Culiacán, donde rechazó públicamente las acusaciones en su contra y aseguró tener la conciencia tranquila, descartando cualquier posibilidad de colaborar como testigo protegido.
Con esta entrega, el exjefe policial se suma a otros exfuncionarios sinaloenses que previamente se pusieron a disposición de la justicia estadounidense, en el marco de una investigación que ha escalado hasta las más altas esferas políticas y de seguridad del estado.
La indagatoria forma parte de una ofensiva judicial impulsada por autoridades estadounidenses contra una presunta red de protección al narcotráfico integrada por servidores públicos, mandos policiales y exfuncionarios de Sinaloa. Entre los nombres mencionados en las investigaciones figuran diversos actores políticos y de seguridad vinculados al estado.
La entrega de Marco Antonio Almanza podría representar un nuevo giro en uno de los expedientes más delicados que enfrenta actualmente la clase política sinaloense, cuyas repercusiones continúan extendiéndose tanto en México como en Estados Unidos.


