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¿SOLUCIÓN O PROBLEMA? Legalización del uso y consumo de la marihuana en México

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Los legisladores de México aprobaron el miércoles 10 de marzo un proyecto de ley para legalizar la marihuana recreativa, un hito para el país, que está inmerso en una guerra contra las drogas y podría convertirse en el mayor mercado de cannabis del mundo, lo que deja a Estados Unidos entre dos vecinos vendedores de marihuana.

La votación en la Cámara de Diputados, 316 a 129, se produjo más de dos años después de que la Corte Suprema de México dictaminó que la prohibición de la marihuana recreativa en el país era inconstitucional y más de tres años después de que el país legalizó el cannabis medicinal.

La cámara aprobó la ley en términos generales el miércoles por la tarde antes de pasar a una prolongada discusión de las posibles modificaciones presentadas por distintos legisladores de manera individual.

Sin embargo, se espera que en su versión final que el proyecto sea aprobado por el Senado antes de ser enviado al Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien eventualmente apoya a la legalización.

La medida aprobada el miércoles por la noche, permitiría a los usuarios fumar marihuana y, con un permiso, cultivar un pequeño número de plantas de cannabis en casa. También otorgaría licencias a los productores —desde pequeños agricultores hasta productores comerciales— para cultivar y vender la cosecha.

“Hoy estamos en un momento histórico,” dijo Simey Olvera, diputada de Morena. “Con esto se deja atrás la falsa apreciación de que la cannabis forma parte de los graves problemas de salud pública en Mexico.”

Si se hace efectiva dicha ley, México se uniría a Canadá y Uruguay en una pequeña pero creciente lista de países que han legalizado la marihuana en el continente americano, añadiendo un nuevo impulso al movimiento contra las prohibiciones en la región. En Estados Unidos, los demócratas del Senado también han prometido eliminar la prohibición federal de la droga este año.

Para “México, dado su tamaño y su reputación mundial de estar dañado por la guerra contra las drogas, dar este paso es enormemente significativo”, dijo John Walsh, director de política de drogas de la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos, un grupo estadounidense de defensa de derechos humanos. “América del Norte va camino a la legalización”

En México, sin embargo, el proyecto de ley ha resultado ser divisivo. Los críticos dicen que es poco probable que haga mella en las crecientes tasas de violencia alimentada por los cárteles en México, y argumentan que no es bienvenido en un país donde casi dos tercios de las personas se oponen a la legalización de la marihuana, según una encuesta reciente.

“Es una moda política”, dijo Damián Zepeda, senador de Acción Nacional y uno de los detractores más acérrimos del proyecto de ley. “Es un tema de políticos, de una élite que está hoy empoderada en el Legislativo y en el gobierno y que quiere imponer un modo de vida a la sociedad”.

Los expertos en seguridad coinciden en que el impacto práctico de la ley sobre la violencia será probablemente mínimo: con 15 entidades de Estados Unidos que han legalizado la marihuana, argumentan, el cultivo se ha convertido en una parte relativamente pequeña del negocio del narcotráfico mexicano, con los cárteles centrándose en productos más rentables como el fentanilo y las metanfetaminas.

“No deberíamos sobrestimar el poder de este proyecto de ley”, dijo Falko Ernst, analista sénior de México para el International Crisis Group, una organización mundial de investigación. El proyecto de ley no “cambiará sustancialmente la dinámica y los motores del conflicto letal en México”.

Los defensores de la legalización de la marihuana sostienen que el proyecto de ley tiene un alcance demasiado limitado, aunque represente un avance simbólico en el esfuerzo por poner fin a una guerra contra las drogas que ha costado más de 150.000 vidas, según el Consejo de Relaciones Exteriores.

La legalización “es un paso importante hacia la construcción de la paz en un país como el nuestro que desde hace al menos una década, en realidad más, estamos sumergidos en una guerra absurda”, dijo Lucía Riojas Martínez, diputada mexicana que fue noticia en 2019 cuando le regaló un porro de mariguana a la secretaria de Gobernación del país, Olga Sánchez Cordero, después de pronunciar un discurso en el Congreso.

Tampoco está claro en qué medida la ley beneficiará a los agricultores pobres de México, que han cultivado marihuana durante décadas y a menudo acaban metidos en medio de los conflictos entre grupos de narcotraficantes enfrentados.

El proyecto de ley establece que los pequeños agricultores y los indígenas tengan prioridad en la concesión de licencias, pero solo estipula que estos grupos vulnerables pueden recibir más de una licencia.

Y sin políticas estatales adicionales para hacer frente a la delincuencia organizada, dijo Ernst, tales iniciativas bien intencionadas pueden ser incapaces de tener un impacto significativo para los agricultores en las regiones controladas por los cárteles.

“Para la mayoría de las áreas donde se tienen estos escenarios de alto conflicto”, dijo Ernst, no hay suficientes recursos estatales para hacer frente realmente a los grupos de delincuencia organizada.

Con más de 120 millones de personas, México representaría el mayor mercado de marihuana del mundo por población. El cultivo podría convertirse en un gran negocio en México, un potencial impulso financiero para una economía muy golpeada por la crisis del coronavirus.

“Es una solución económica, natural, ética y moral excelente para un país que lo necesita”, dijo Juan Sánchez Mejorada, director ejecutivo de Ceres Soluciones, una empresa de cannabis medicinal.

Algunos activistas temen que la ley favorezca excesivamente a las grandes empresas, que podrían obtener lo que el proyecto de ley denomina “licencia integral”, dándoles acceso a toda la cadena de suministro de la marihuana, desde la semilla hasta la venta, mientras que deja a los pequeños productores y vendedores fuera del lucrativo mercado.

El proyecto de ley en México permitiría a los consumidores individuales llevar hasta 28 gramos de marihuana y cultivar seis plantas de cannabis en casa. El cannabis también podría ser adquirido por los mayores de 18 años en negocios autorizados, y cultivado a mayor escala por grupos con licencia. La marihuana medicinal, que México legalizó en 2017, sería regulada por separado por la Secretaría de Salud, que publicó en enero normas que cubren el cultivo y la investigación del cannabis medicinal.

Los activistas locales dicen que las restricciones a la posesión limitarán el impacto del proyecto de ley, en particular para los consumidores de bajos ingresos, que podrían ser presa de la extorsión de la policía, algo habitual en México.

Aun así, para muchos defensores del tema en México, la aprobación de este proyecto de ley es un paso notable en un camino más largo hacia la legalización total.

Cuál es el impacto que tendrá para el narco

Una de las principales motivaciones de la regularización de la marihuana en México es combatir el narcotráfico, pero expertos dudan de su impacto pues el cannabis ya no es la mayor fuente de ingresos de los cárteles.

Una de las principales motivaciones de la regularización de la marihuana en México es combatir el narcotráfico, pero expertos dudan de su impacto pues el cannabis ya no es la mayor fuente de ingresos de los cárteles.

En 2020, a pesar del confinamiento por la pandemia de covid-19, México registró 34.515 víctimas de homicidio doloso, casi igualando el récord histórico de los 34.582 asesinatos de 2019.

De acuerdo con la ONG Semáforo Delictivo, el 80 % de los homicidios que se registran cada año en el país son atribuibles al crimen organizado, a enfrentamientos y ajustes de cuentas.

Por ello, al director de la organización, Santiago Roel, no le cabe la menor duda de que “la regulación de la marihuana y de otras drogas que tengan mercado negro en México puede contribuir a la reducción de la violencia”.

“La única manera de combatir esta violencia es mediante principios económicas y no con balas”, dijo Roel, quien cree que la regularización quitará mercado a los cárteles del narcotráfico.

La nueva Ley Federal de Regulación del Cannabis y las reformas a la Ley General de Salud y del Código Penal discutidas en el Congreso prevén ampliar la posesión permitida de marihuana hasta los 28 gramos, el cultivo de ocho plantas en casa y permisos para la siembra y venta de cannabis con fines recreativos.

México se sumará así a Uruguay, Canadá y a algunos estados de Estados Unidos que han regulado el asunto.

El director de Semáforo Delictivo consideró que esta normativa llega “tarde”, pues México tendría que haber sido “pionero” en el mundo a raíz de la violencia que sufre, y pidió que el cultivo de amapola siga por el mismo camino.

De acuerdo con el Instituto RIA, que investiga la política de drogas en México, la producción de marihuana en este país oscila entre las 15.000 y las 27.000 toneladas anuales.

La superficie de los cultivos es de unas 114.000 hectáreas, el 72 % de las cuales ubicadas en la región conocida como el Triángulo Dorado, ubicado entre los estados de Sinaloa, Chihuahua y Durango, área prácticamente dominada por el Cártel de Sinaloa.

El investigador Falko Ernst, de la organización Crisis Group, dijo que la regularización es positiva porque puede vaciar las cárceles de consumidores y vendedores de baja escala.

Pero expresó que “hay dudas sobre la reducción de los niveles de violencia porque la marihuana para la mayoría de cárteles ya no es tan relevante como otras drogas”.

Un estudio del Senado de México calculó en 2016 que los cárteles mexicanos recibían entre 1.000 y 2.000 millones de dólares anuales por la venta de marihuana en Estados Unidos y calculó pérdidas de entre el 15 % y el 26 % de sus ingresos totales si se legalizaba el México.

Aunque todavía se considera México como “la mayor fuente de suministro de marihuana en Estados Unidos”, su presencia está disminuyendo, de 287.000 kilos en 2018 a 249.000 kilos en 2019.

Ernst subrayó que la “supervivencia” de los cárteles no depende de la marihuana, además de que tienen gran capacidad de “extorsión” a campesinos que opten por la vía lícita de la siembra.

“Existe un gran riesgo si no acompañas la legalización con estrategias de seguridad”, concluyó.- Con información de Agencias

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