Por: Cristina Padín.
Regresaba de Galicia, había estado rezando ante el Apóstol, disfrutando la maravilla que supone un año Xacobeo. Se había interesado por el encaje de Camariñas.. y había bebido vino excelente. Llegaba de urgencia a la hermosa ciudad..
Acudía a un evento importante. Después se iría a Sevilla, quería visitar la bella Plaza de Toros, y sentir la esencia andaluza en la piel.
Era el Guardián de las Lecturas. Velaba por las letras y las palabras. Sufría porque eran tiempos horribles.. demasiada gente no sabía apreciar un libro. Algo que se notaba en opiniones y conductas. Los que no leen son todos iguales, decía..
Aquella tarde trataría de proteger el eco de Tom Sawyer; de Adela, una hija de Bernarda Alba; de Amaranta y sus deliciosos cuidados; de Serena Joy y sus inquietantes miradas… Trataría de hacer valer el interés de la historias..
Aquella tarde versaría sobre esas obras tan ideales como Las aventuras de Tom Sawyer, La casa de Bernarda Alba, Cien años de soledad, El cuento de la criada..
Y también hablaría, a aquellos que supieran comprender lo que escuchan, sobre el arte en el pueblo gitano, que se festejaría en breve..
Leer es vivir. Y entender y saber escuchar
A los lectores
A mi Galicia
Al Xacobeo
A mi Sevilla
Al toreo
A mi querido Luis
A mi amigo Juan Carlos
A los valientes y a los guardianes de la valentía
A mi amiga Julia
A Carlos
Al pueblo gitano
A El Pele y a Nani Cortés


