Estados Unidos e Irán mantienen abiertas las negociaciones para intentar alcanzar un acuerdo que permita extender el alto el fuego y reabrir el estrecho de Ormuz, mientras nuevos ataques estadounidenses en el sur de Irán elevaron nuevamente la tensión en Medio Oriente. La operación fue descrita por Washington como una acción defensiva contra sitios de lanzamiento de misiles y embarcaciones vinculadas a la colocación de minas, en un contexto marcado por la fragilidad del cese de hostilidades vigente desde abril.
El Gobierno iraní condenó los ataques y los calificó como una señal de “mala fe” y una violación del alto el fuego. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán advirtió que Washington asumiría la responsabilidad por “todas las consecuencias” y afirmó que la República Islámica “no dejará sin respuesta ningún acto de agresión”.
A pesar del intercambio de acusaciones, las conversaciones no se han roto. Las negociaciones se centran en la reapertura del estrecho de Ormuz, el alivio temporal de sanciones, el desbloqueo de activos iraníes y futuras restricciones al programa nuclear de Irán. De acuerdo con reportes internacionales, el diálogo cuenta con la mediación de Qatar y Pakistán, aunque persisten diferencias sobre los mecanismos para liberar fondos congelados y garantizar el tránsito marítimo.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto “de una forma u otra” y señaló que el lenguaje final de un posible acuerdo con Irán podría tomar “unos días”. La ruta marítima es considerada estratégica para el comercio energético global, por lo que su cierre o restricción ha generado preocupación en los mercados internacionales.
La tensión regional también se extendió a otros frentes. La Guardia Revolucionaria de Irán aseguró que se reserva el derecho “legítimo y definitivo” de responder a nuevas violaciones del alto el fuego, mientras que Israel intensificó operaciones en Líbano contra objetivos vinculados a Hezbollah. Los nuevos ataques y advertencias aumentaron la incertidumbre sobre la posibilidad de concretar un acuerdo amplio en los próximos días.
En paralelo, Irán comenzó a restablecer parcialmente el acceso a internet tras un apagón prolongado que afectó las comunicaciones y la actividad económica del país. Este proceso ocurre mientras Teherán enfrenta presiones internas y externas derivadas del conflicto, las sanciones y el impacto del cierre del estrecho de Ormuz en el comercio internacional.


