Por: Cristina Padín.
Llegaron unos hombres (como también lo hacen en una de las escenas de El bosque animado) y dijeron que venían de muy lejos, y que traían un regalo especial. Y un chico dijo que quería un capote y una chica soñó con lápices de colores..
Dijeron que no. Que el obsequio era la paz. Así: sin más y sin menos. Tan redondo..
Y fue algo muy bonito. El anciano torero del lugar siempre sonrió, a pesar de que le dolían los huesos. Y la abuelita de la zona caminaba feliz aunque su vista fuera mala. Y la niña que quería ser bailaora ensayaba muy a gusto..
Y las noches eran serenas. Porque dormir en calma es buena almohada y gran colchón.
Y el tipo que mintió y donde prometió verdad dijo mentira no descansaba bien. Y la mujer que escondía aquel horrendo secreto no dejaba de temblar. Y los hombres se marcharon, y dejaron en la aldea su regalo de paz..
..unos lo disfrutaron, otros no. La paz es grande y redonda, blanca y limpia. Algo divino!
Muchos 24 de enero he ido a Ronda este día de la Paz, a Ronda y mis rondeños
A la paz
A la gente buena
Al toreo
A mi amiga Ana
A mi amigo Jm
A los niños que quieren ser toreros
A mi querido Luis
A El bosque animado, libro que adoro y que me gusta regalar
Al flamenco


