Por: Eduardo Ruíz-Healy
El escenario político argentino experimentó un cambio
sorprendente tras las elecciones primarias de ayer, denominadas PASO
(Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), en las cuales se definieron
las candidaturas presidenciales y legislativas que competirán en las elecciones
federales del 22 de octubre venidero.
Javier Milei, un candidato fuera de los partidos políticos
tradicionales, fue el más votado, alcanzando el 30.04% de los sufragios. En
2011, el ultraderechista fundó la coalición “La Libertad Avanza”, con
inclinaciones conservadoras en aspectos sociales y libertarias en el ámbito
económico.
El ministro de Economía Sergio Massa, candidato del
oficialismo representado por la coalición peronista “Unión de la Patria”,
consiguió el 21.04% de los votos, muy por debajo del promedio histórico del
37%. A esta coalición pertenecen los partidos Justicialista del actual
presidente Alberto Fernández, y el Renovador del mismo Massa.
Patricia Bullrich, representando a “Juntos por el Cambio”,
alcanzó el tercer lugar con el 16.88%. Esta alianza política se creó en 2019
para respaldar la reelección de Mauricio Macri, un objetivo que no logró.
Las nada convencionales propuestas del Milei han agitado el
panorama económico y político argentino. Entre sus medidas más polémicas están
la clausura del Banco Central, la dolarización total de la economía y una
profunda reestructuración del gasto público mediante la eliminación de 10 de
los 18 ministerios presidenciales. Además, propone reducir los subsidios a
empresas de servicios, trasladando el costo real a los usuarios, autorizar la
comercialización de órganos humanos, permitir la libre venta de armas y
restringir el derecho al aborto.
Milei, quien ha manifestado su admiración por Donald Trump,
ha causado escepticismo y ayer el peso argentino se devaluó un 22.45% frente al
dólar.
El presidente Andrés Manuel López Obrador comentó así ayer
sobre las elecciones primarias en Argentina durante su conferencia de prensa:
“En el caso de Argentina les ha afectado mucho la crisis económica” que según
él es culpa del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de Macri, porque “no gana
Macri, gana Alberto Fernández, y queda una enorme deuda y el FMI les dio la
espalda (…) Las inflaciones y las crisis económicas le ayudan siempre a la
derecha, al conservadurismo…”.
El análisis de AMLO ignoró el hecho de que las crisis
económicas no le ayudan siempre a la derecha y no tienen un impacto unidireccional
en la política. A lo largo de la historia, dichas crisis han favorecido tanto a
la derecha como a la izquierda y muchas veces la mayoría de los votantes ha
votado por la oposición cuando el partido en el poder, sea éste de derecha,
centro o izquierda, demostró ser incapaz para resolver una crisis. Algunos
ejemplos de un giro de la derecha hacia la izquierda: Brasil en 2002 cuando
Lula da Silva llegó por primera vez a la presidencia; Argentina en 2003, cuando
Néstor Kirchner ganó la presidencia y; Grecia en 2015 cuando Alexis Tsipras fue
designado primer ministro.
AMLO hizo un análisis ideologizado de lo que sucedió el
domingo en el país que muy mal gobierna su amigo Alberto Fernández. Al hacerlo
ignoró la realidad y engañó a quienes creen que todo lo que dice es cierto.
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