.. Miguel era el verano en la playa jugando a beso o verdad.. o el agosto en la aldea en una de cada una de las noches irrepetibles al compás de la plaza y de la bicicleta. Y era la novela que se lee bajo la manta robando sueño al sueño, el primer viaje en solitario o con amigos, una manzana de septiembre..
Miguel era más de mil quinientos kilómetros de ida y vuelta a Sevilla para ver un cartel taurino (en verdad ese era Alejandro, pero este es un cuento de san Miguel; un café con gotas de aguardiente en una verbena popular, el gol deseado, un abrazo de ley, un helado de cacahuete y sal…
Miguel era lo que es bonito, como lo es un volante caminante en abril, como lo es un silencio en el Camino de Santiago, como un brindis, como un agradecimiento. Es tan hermoso agradecer… Miguel era un 29 de septiembre en clase de matemáticas aguardando el recreo…
Qué pronto pasa la vida… Por eso jamás hay que perderla… Miguel, el novio de la anciana, cumpliría el jueves 90.. y saboreaba la arena de Silgar y el sol que saludaba octubre…
Así.. simplemtente..
Al día de san Miguel
Al Camino de Santiago
A abril
A mi Luis
A Carlos
A Miguel Àngel Perera
A los volantes
A cada verano adolescente
A mi playa de Silgar
A las historias
A lo que es bonito


