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China desafía a Estados Unidos y Europa: llevará la guerra de aranceles verdes a la COP31

Por La Revista Peninsular · 21/10/2026 10:07
China desafía a Estados Unidos y Europa: llevará la guerra de aranceles verdes a la COP31

China buscará que los aranceles impuestos a las tecnologías limpias formen parte de las discusiones de la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31), que se celebrará del 9 al 20 de noviembre de 2026 en Antalya, Turquía. El gobierno chino considera que las restricciones comerciales representan un nuevo obstáculo para los esfuerzos internacionales destinados a combatir el calentamiento global.

Durante una conferencia de prensa celebrada este miércoles 21 de octubre, el viceministro de Ecología y Medio Ambiente de China, Li Gao, señaló que las negociaciones climáticas deben abordar tanto los compromisos pendientes de las naciones desarrolladas como las políticas proteccionistas que, desde la perspectiva de Pekín, dificultan la cooperación internacional.

El funcionario cuestionó las medidas comerciales unilaterales que afectan la circulación de tecnologías necesarias para reducir las emisiones contaminantes, en una referencia indirecta a las políticas arancelarias de Estados Unidos y la Unión Europea.

China se ha consolidado como el principal productor mundial de tecnologías relacionadas con la transición energética, entre ellas paneles solares, turbinas eólicas, baterías y vehículos eléctricos. Sin embargo, su expansión en los mercados internacionales ha provocado tensiones comerciales con distintas economías que buscan proteger a sus industrias nacionales frente a la competencia de los fabricantes chinos.

Estados Unidos y la Unión Europea han aplicado restricciones comerciales a determinados productos procedentes del gigante asiático, especialmente en sectores vinculados con la movilidad eléctrica y las energías renovables. Estas medidas responden, entre otros factores, a preocupaciones sobre la competencia industrial, los subsidios gubernamentales y las condiciones del comercio internacional.

Desde la perspectiva del gobierno chino, dichas barreras podrían encarecer el acceso a soluciones energéticas menos contaminantes y dificultar su implementación en países que necesitan acelerar la reducción de emisiones.

Además de plantear el debate sobre los aranceles, Pekín insistirá en la necesidad de fortalecer el financiamiento climático destinado a las naciones en desarrollo. China considera que los países industrializados deben asumir mayores responsabilidades en la reducción de gases de efecto invernadero y en la entrega de recursos económicos para enfrentar los efectos del cambio climático.

Entre los asuntos que podrían ocupar un lugar importante en las negociaciones se encuentra el cumplimiento del compromiso internacional de movilizar al menos 300 mil millones de dólares anuales para apoyar la acción climática de los países en desarrollo, una meta acordada durante las negociaciones climáticas de 2024.

Por otra parte, Turquía, país anfitrión de la COP31, ha impulsado una iniciativa internacional para acelerar la electrificación de distintos sectores económicos. China ha mostrado una postura cautelosa frente a esta propuesta y ha destacado la importancia de alcanzar acuerdos amplios que consideren las diferentes necesidades y capacidades de las naciones participantes.

La intención de Pekín de incorporar las disputas comerciales a la agenda climática refleja la creciente relación entre la política económica y los compromisos ambientales internacionales. Mientras algunas economías buscan fortalecer sus propias cadenas de producción, otras advierten que las restricciones al comercio podrían limitar la disponibilidad de tecnologías indispensables para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

La COP31 reunirá a representantes gubernamentales, organismos internacionales y especialistas para evaluar los avances contra el cambio climático y negociar nuevas medidas de cooperación. En este escenario, China pretende que la discusión no se limite a las metas de reducción de emisiones, sino que también contemple las condiciones comerciales necesarias para impulsar la transición energética mundial.

La postura china anticipa que las tensiones económicas entre las principales potencias podrían convertirse en uno de los temas de debate durante la cumbre, en un momento en que la cooperación internacional resulta fundamental para acelerar el desarrollo y la adopción de tecnologías limpias.

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