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Colapso de glaciar provoca devastadora riada en Nepal; suman más de 360 muertos

Por La Revista Peninsular · 27/8/2026 11:17
Colapso de glaciar provoca devastadora riada en Nepal; suman más de 360 muertos

El colapso de un glaciar en el Himalaya habría sido el origen de la devastadora riada que golpeó la zona fronteriza entre el norte de Nepal y el Tíbet, en China, una tragedia que ha dejado al menos 362 personas muertas y alrededor de mil 400 desaparecidas, según los balances difundidos hasta este jueves 27 de agosto. Entre las personas cuyo paradero se desconoce se encuentran 517 turistas extranjeros.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) modificó su evaluación inicial del fenómeno después de analizar con mayor detalle las señales sísmicas registradas en la región. En un primer momento se había informado sobre un posible terremoto de magnitud 4.4; sin embargo, posteriores estudios determinaron que el movimiento detectado no correspondía a un sismo tectónico, sino a la energía liberada por el desplome de una enorme masa de hielo y roca.

“Se trató de un derrumbe glaciar y un flujo de detritos”, indicó el organismo estadounidense al explicar el origen del desastre. La caída generó una avalancha que descendió hacia el río Lhende Khola y movilizó grandes cantidades de hielo, rocas, lodo y otros materiales, provocando posteriormente una inundación repentina de enorme fuerza.

Especialistas del Ministerio de Recursos Naturales de China llegaron a una conclusión similar tras estudiar imágenes satelitales de la región. Sus análisis ubicaron el desprendimiento en una zona glaciar situada a entre 5 mil 200 y 5 mil 500 metros de altitud, desde donde la masa comenzó un rápido descenso por el valle.

De acuerdo con los expertos chinos, los materiales desprendidos avanzaron aproximadamente 20 kilómetros en apenas siete minutos hasta alcanzar el puerto fronterizo de Gyirong. Durante su recorrido, la avalancha evolucionó hacia un poderoso flujo de lodo y escombros que impactó comunidades ubicadas río abajo y causó graves daños a carreteras, puentes, instalaciones eléctricas y otras infraestructuras.

La fuerza del fenómeno arrastró viviendas, vehículos y grandes cantidades de material a través de los valles montañosos. Equipos de emergencia continúan trabajando en la búsqueda de sobrevivientes, mientras las condiciones del terreno y los daños en las vías de comunicación dificultan las labores de rescate. Miles de integrantes de cuerpos de seguridad y fuerzas armadas han sido movilizados en las zonas afectadas.

La tragedia ha golpeado especialmente a una región frecuentada por viajeros y peregrinos internacionales. Entre los desaparecidos se encuentran ciudadanos de numerosos países, mientras gobiernos extranjeros y organismos internacionales han comenzado a movilizar ayuda, personal y suministros para respaldar las operaciones de rescate y atención a los damnificados.

El desastre vuelve a poner bajo atención los riesgos asociados con la inestabilidad de los glaciares del Himalaya. Aunque las investigaciones continúan para reconstruir con precisión la cadena de acontecimientos, los análisis geológicos realizados hasta ahora descartan que un terremoto haya sido el detonante y apuntan al desprendimiento de hielo y roca como el evento que desencadenó la inundación catastrófica.

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