Internacional

En Durán, Ecuador, la policía combate al narco y a la corrupción dentro de sus propias filas

El 70% de la cocaína que llega a Europa y EU sale de Ecuador, según su presidente, mientras la tasa de homicidios se dispara

Por La Revista Peninsular · 27/08/2026 11:20
En Durán, Ecuador, la policía combate al narco y a la corrupción dentro de sus propias filas

En Durán, una ciudad ecuatoriana tomada por bandas rivales, el capitán de policía Jean Carlos Bustamante enfrenta una doble batalla: los criminales que matan y descuartizan a sus enemigos, y los policías corruptos que trabajan para las pandillas desde adentro. "Tenemos muchísimos tipos corruptos. Están a sueldo de las pandillas", afirma el oficial, quien solo confía en los miembros de su equipo especial.

El caso de Durán ilustra el colapso de seguridad que vive Ecuador, convertido en el principal punto de salida de cocaína hacia Europa y Estados Unidos. Según el presidente Daniel Noboa, el 70% de la droga que llega a esos mercados proviene del país, alimentada por la producción de Colombia y Perú y transportada por bandas locales con vínculos con carteles mexicanos y mafias albanesas que aprovechan la débil vigilancia fronteriza y la extensa costa del Pacífico ecuatoriano.

El resultado es una violencia que el año pasado dejó más de 9,200 homicidios, una de las tasas más altas del mundo según el Ministerio del Interior, pese a los dos años de mano dura del gobierno de Noboa. Los críticos advierten que la estrategia ha fragmentado a las bandas en lugar de debilitarlas, multiplicando los grupos criminales en las calles.

En un operativo nocturno, el equipo del capitán Bustamante allana una casa abandonada en el territorio de la banda Los Águilas y encuentra dos pistolas y municiones para rifle de asalto. En otro operativo, ubican con un dron a presuntos microtraficantes cerca de un parque infantil; tras un registro con ariete, detienen a tres personas y hallan paquetes de heroína mezclada que se vende a un dólar cada uno.

De los tres detenidos, los fiscales liberan a dos y solo uno enfrenta cargos, con una posible condena de cinco años. El coronel Santiago Gavilánez, subcomandante de la policía de Durán, denuncia que este patrón se repite constantemente por la corrupción judicial: "Los encarcelamos y ellos los liberan. Algunos de los que liberan matan gente y dejan huérfanos", dice, y atribuye el problema al dinero de las bandas para "comprar leyes, jueces y políticos".

El capitán Bustamante ya perdió a tres amigos cercanos en esta guerra y reconoce que las pandillas cuentan con más armas y dinero que el propio Estado. Aun así, continúa las redadas nocturnas mientras sus padres esperan cada llamada con temor de que sea la última.

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