EE.UU. lanza nueva ofensiva de sanciones contra Irán; Teherán dice estar preparado
El ministro de Economía iraní calificó las medidas como "el mismo discurso de siempre", mientras el rial se desploma y la inflación golpea a las familias
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció esta semana una ofensiva económica contra las conexiones financieras de Irán en todo el mundo, con sanciones que abarcan activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. Bessent advirtió que cualquier país que establezca asociaciones financieras con Teherán quedará aislado, en lo que describió como un "Día D económico".
La respuesta de Irán fue de indiferencia calculada. El ministro de Economía, Ali Madanizadeh, calificó el anuncio como "el mismo discurso de siempre" y aseguró que su país ya esperaba estas medidas y tiene planes para afrontar "cualquier escenario". La política sancionatoria no es nueva: Irán lleva años bajo penalizaciones estadounidenses, incluidas las dirigidas contra empresas extranjeras que comercian con el país.
Lo que está en juego ahora es si Washington logra cerrar los canales comerciales que sobrevivieron a rondas anteriores de sanciones, en particular aquellos que involucran a China y a los países vecinos de Irán. Pekín ya respondió: su Ministerio de Relaciones Exteriores declaró que se opone firmemente a las sanciones, a las que calificó de ilegales. Irán, que comparte fronteras terrestres con siete países, tiene experiencia usando esas rutas para sortear bloqueos, aunque estas no pueden reemplazar fácilmente el comercio marítimo ni las exportaciones petroleras.
El deterioro económico ya se siente en la vida cotidiana. El rial se deprecia con rapidez, las importaciones encarecen y el gobierno tiene menos acceso a divisas extranjeras por las restricciones petroleras. Negin, una mujer de 34 años cuyo nombre es ficticio, relató a la BBC que sus ingresos mensuales equivalen ahora a unos 100 dólares: "No voy al cine, al teatro ni a conciertos. Solo puedo comprar carne con el cupón de subsidio del gobierno", dijo.
Mona, ama de casa y madre de dos hijos, contó que su esposo, quien trabajaba en barcos, está desempleado desde que comenzó la guerra tras los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero. "Tenemos miedo, especialmente desde que las sanciones entraron en vigor", afirmó, y explicó que la familia ha recortado todos los gastos extra.
Dentro de Irán, el fracaso de las sanciones podría fortalecer a los sectores que se oponen a cualquier acuerdo con Washington, quienes argumentarían que Estados Unidos recurre a la presión económica porque sus otras opciones son limitadas. Mediadores como Pakistán intentan reactivar el diálogo, pero Washington no ha descartado nuevos ataques militares, lo que podría debilitar a los funcionarios iraníes que favorecen la negociación.
Teherán podría apostar a que el tiempo juega en contra de Trump: una mayor interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz elevaría los precios del petróleo y la gasolina, alimentaría la inflación en Estados Unidos y se convertiría en un problema político antes de las elecciones legislativas de noviembre. Es una fecha clave para Irán, aunque cifrar sus esperanzas en los comicios estadounidenses sigue siendo una apuesta incierta.