“Es lo que es”: Sheinbaum evita opinar sobre la cadena perpetua de “El Mayo”
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, evitó emitir una valoración personal sobre la cadena perpetua impuesta en Estados Unidos a Ismael “El Mayo” Zambada, histórico dirigente del Cártel de Sinaloa. Al ser cuestionada durante su conferencia matutina, la mandataria se limitó a señalar: “No hay una opinión personal sobre eso, es lo que es”.
La respuesta de Sheinbaum se produjo un día después de que el juez federal Brian Cogan sentenciara a Zambada García a pasar el resto de su vida en prisión, sin posibilidad de libertad condicional. La resolución fue dictada en una corte federal de Brooklyn, Nueva York, donde también se ordenó el decomiso de 15 mil millones de dólares relacionados con las ganancias obtenidas mediante sus actividades ilícitas.
Zambada García se había declarado culpable en agosto de 2025 de encabezar una empresa criminal continua y de participar en una conspiración vinculada con la Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por el Crimen Organizado, conocida como RICO. Los delitos reconocidos comprendieron décadas de tráfico de cocaína, heroína, metanfetamina y fentanilo hacia territorio estadounidense, además de operaciones de lavado de dinero y actos de violencia utilizados para proteger al Cártel de Sinaloa.
Aunque la presidenta decidió no calificar la sentencia, aprovechó el tema para dirigir un mensaje a las nuevas generaciones. Sheinbaum sostuvo que las y los jóvenes nunca deben considerar a la delincuencia organizada como una alternativa de vida y resumió las consecuencias de integrarse a estas estructuras criminales con una advertencia contundente: “Acercarse a un grupo delincuencial es acercarse a la muerte”.
La mandataria explicó que su gobierno busca prevenir el reclutamiento criminal mediante la atención de las causas sociales y la generación de oportunidades. Más allá de las declaraciones realizadas por Zambada durante su audiencia, Sheinbaum insistió en que formar parte de un grupo delictivo únicamente conduce al maltrato, la violencia, las carencias y la falta de esperanza.
Durante la audiencia, el propio Zambada reconoció el daño provocado por sus actividades y asumió la responsabilidad por las consecuencias de su participación en el narcotráfico. También dirigió un mensaje a las nuevas generaciones para pedirles que eligieran un camino diferente. El juez consideró que la cantidad de drogas traficadas y los asesinatos relacionados con su organización justificaban la condena obligatoria de cadena perpetua.
La sentencia representa el cierre judicial de uno de los capítulos más relevantes en la historia reciente del narcotráfico mexicano. Zambada permaneció durante décadas fuera del alcance de las autoridades, hasta que fue trasladado a Estados Unidos en julio de 2024 junto con Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Las circunstancias de aquel traslado continúan generando cuestionamientos. Fiscales estadounidenses han afirmado que Guzmán López secuestró a Zambada con la intención de obtener beneficios ante las autoridades de ese país, aunque el gobierno estadounidense aseguró que no aprobó la operación ni concedió ventajas por ella. El caso ha ocupado un lugar importante en la relación bilateral, debido a las dudas sobre la intervención de agencias extranjeras y la posible realización de acciones en territorio mexicano sin autorización oficial.
Respecto al decomiso de los 15 mil millones de dólares, Sheinbaum señaló que corresponderá a la Fiscalía General de la República revisar la información y determinar las acciones pertinentes. De esta manera, la presidenta mantuvo distancia frente a la decisión judicial estadounidense, pero utilizó el caso para reforzar el mensaje preventivo de su administración: el crimen organizado no representa una opción de progreso, sino un camino marcado por la violencia, la pérdida de la libertad y, en muchos casos, la muerte.