Irán declara persona non grata a dos diplomáticos franceses y crece la tensión con París
Irán declaró persona non grata a dos diplomáticos franceses destinados en Teherán, a quienes acusa de haber realizado supuestas “actividades ilegales” y de violar las normas internacionales que regulan la labor de las misiones diplomáticas. La decisión impide que ambos funcionarios, quienes actualmente se encuentran fuera del país, puedan regresar a territorio iraní.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán sostuvo que los diplomáticos estuvieron involucrados en una reunión celebrada en julio en Teherán con personas vinculadas, según las autoridades iraníes, con un caso de infiltración e injerencia extranjera. Teherán considera que la actuación de los representantes franceses contravino la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961.
Las autoridades iraníes señalaron que la medida fue adoptada varias semanas después de detectar las presuntas actividades de los funcionarios. El Ministerio de Inteligencia iraní había informado el pasado 15 de agosto que los dos diplomáticos fueron retenidos durante una reunión investigada por motivos relacionados con la seguridad nacional.
La decisión de Teherán se produce en medio de un creciente enfrentamiento diplomático con Francia. El gobierno francés anunció que expulsará a dos diplomáticos iraníes destinados en París como respuesta a un incidente ocurrido el 19 de julio, cuando dos integrantes de su embajada en Irán fueron retenidos por los servicios de seguridad iraníes. Francia sostiene que sus funcionarios fueron intimidados y que uno de ellos sufrió una agresión física.
El ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, había advertido que aquel episodio tendría consecuencias y confirmó que los dos representantes iraníes deberán abandonar Francia próximamente. París considera que las acusaciones formuladas por Teherán contra sus diplomáticos son falsas y que buscan justificar las actuaciones de las autoridades iraníes.
Irán, por su parte, rechaza las acusaciones francesas y sostiene que los funcionarios europeos excedieron las funciones propias de una misión diplomática al participar en actividades relacionadas con sectores de la sociedad civil iraní. El intercambio de expulsiones profundiza así las tensiones entre ambos gobiernos y abre un nuevo episodio de fricción en sus relaciones diplomáticas.