Israel arrienda a Estados Unidos terreno palestino para su nueva embajada
Israel otorgó a Estados Unidos el arrendamiento de un terreno en Jerusalén Oeste para construir la sede permanente de su embajada, mediante un acuerdo establecido por un dólar y con una duración de 99 años. Sin embargo, la propiedad es reclamada por los descendientes de 19 familias palestinas que fueron expulsadas de la zona tras la guerra de 1948.
El predio, conocido como Complejo Allenby o Barracones Allenby, tiene una extensión aproximada de 3.1 hectáreas y se encuentra cerca de los barrios de Baka y Talpiot, al sur de Jerusalén. Las excavadoras y la maquinaria pesada ya comenzaron los trabajos de preparación para levantar el nuevo complejo diplomático estadounidense.
El acuerdo fue firmado a principios de julio por el ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, y el embajador de Estados Unidos en ese país, Mike Huckabee. Las autoridades israelíes presentaron el proyecto como un paso definitivo para consolidar la presencia diplomática estadounidense en Jerusalén, después de que Washington reconociera a la ciudad como capital de Israel en 2017.
La operación ha provocado inconformidad entre los herederos de las familias palestinas que aseguran ser las propietarias legítimas del terreno. Documentos de las autoridades locales correspondientes al periodo comprendido entre 1917 y 1947, así como contratos firmados durante el Mandato Británico, muestran que las familias arrendaron el espacio para que fuera utilizado con fines militares antes de la creación del Estado de Israel.
Después de la guerra de 1948, las familias fueron desplazadas y no pudieron regresar a sus propiedades. En 1950, Israel aprobó la Ley de Propiedades Ausentes, mediante la cual asumió el control de terrenos y edificios pertenecientes a palestinos que habían abandonado o habían sido expulsados de sus hogares durante el conflicto.
Los descendientes sostienen que existen más de 100 herederos con derechos sobre el complejo, algunos de ellos con ciudadanía estadounidense y jordana. También señalan que el Waqf Islámico de Jordania, una fundación encargada de administrar propiedades religiosas, figura como propietario de una parte del predio.
En enero de 2023, el centro legal Adalah, dedicado a la defensa de los derechos de la población árabe en Israel, presentó en representación de las familias una objeción formal ante las autoridades israelíes de planificación. La petición fue rechazada durante ese mismo año, pero los herederos continúan buscando mecanismos legales y diplomáticos para detener o revisar el proyecto.
Mounir Kleibo, uno de los descendientes involucrados en la reclamación, afirmó que las familias nunca fueron consultadas antes de que Israel y Estados Unidos firmaran el acuerdo. El representante sostiene que la disputa no busca generar un enfrentamiento político, sino obtener el reconocimiento de los derechos de propiedad de quienes aparecen en los documentos históricos.
Los reclamantes destacan que el terreno permanece mayormente vacío, por lo que consideran que todavía existe la posibilidad de alcanzar una solución antes de que avance la construcción. También esperan que los ciudadanos estadounidenses que forman parte del grupo de herederos puedan recurrir a las instituciones de ese país para exigir una revisión del acuerdo.
La controversia agrega un nuevo elemento de tensión alrededor de la presencia diplomática estadounidense en Jerusalén, una ciudad cuyo estatus continúa siendo uno de los asuntos más delicados del conflicto entre israelíes y palestinos. Mientras Israel y Estados Unidos avanzan con la construcción de la nueva embajada, las familias palestinas aseguran que mantendrán su lucha para recuperar el terreno o recibir una respuesta formal sobre sus derechos históricos.