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Keiko Fujimori asume como presidenta de Perú para el periodo 2026-2031

La lideresa de Fuerza Popular se convirtió en la primera mujer elegida por voto popular para gobernar Perú y prometió combatir la delincuencia, defender la democracia y recuperar la estabilidad política.

Por La Revista Peninsular · 28/7/2026 13:52
Keiko Fujimori asume como presidenta de Perú para el periodo 2026-2031

Lima, Perú.— Keiko Fujimori asumió este martes 28 de julio la presidencia de Perú para el periodo 2026-2031, con la promesa de aplicar una política de mano dura contra la delincuencia y poner fin a la prolongada inestabilidad política que atraviesa el país.

La lideresa de Fuerza Popular prestó juramento ante el Congreso de la República y recibió la banda presidencial durante la ceremonia de transmisión de mando celebrada en Lima.

“Juro ante ustedes, por Dios y por la patria, sobre estos santos evangelios, que ejerceré fielmente el cargo de presidenta de la República”, declaró Fujimori durante su investidura.

La nueva mandataria también se comprometió a defender la soberanía nacional, la libertad, la democracia y la independencia de los poderes del Estado. Su gobierno se extenderá hasta el 28 de julio de 2031.

Con su llegada al poder, Fujimori se convierte en la primera mujer elegida mediante voto popular para ocupar la Presidencia de Perú. Dina Boluarte fue la primera mujer en ejercer el cargo, pero llegó al Ejecutivo en 2022 por sucesión constitucional.

Fujimori alcanzó la presidencia después de tres derrotas electorales consecutivas. En los comicios de 2026 venció por un margen inferior a 50 mil votos al candidato de izquierda Roberto Sánchez, en una de las elecciones más cerradas de la historia reciente del país.

Su victoria también representa el regreso del fujimorismo al Gobierno peruano, más de 25 años después de la salida de su padre, Alberto Fujimori, quien gobernó de 1990 a 2000 y cuya administración estuvo marcada por reformas económicas, el combate a Sendero Luminoso, violaciones a los derechos humanos y casos de corrupción.

La nueva presidenta llega al cargo en medio de una profunda crisis institucional. Perú ha tenido nueve presidentes en aproximadamente una década, debido a renuncias, destituciones, procesos de vacancia y enfrentamientos constantes entre el Ejecutivo y el Congreso.

Uno de los principales retos de su administración será contener el crecimiento de la delincuencia y el crimen organizado. Durante su campaña, Fujimori prometió endurecer las medidas de seguridad, construir una cárcel de alta capacidad y fortalecer la protección de jueces y fiscales encargados de investigar a organizaciones criminales.

También deberá enfrentar las extorsiones contra comerciantes y transportistas, los asesinatos por encargo y el avance de redes criminales vinculadas con la minería ilegal, el narcotráfico y el tráfico de personas.

En materia económica, Fujimori buscará impulsar inversiones, desarrollar proyectos de infraestructura mediante asociaciones entre los sectores público y privado y aprovechar el crecimiento de las exportaciones mineras, especialmente de cobre.

Sin embargo, su gobierno deberá atender las desigualdades entre Lima y las regiones rurales, particularmente en la zona andina, donde una parte importante de la población respaldó a Roberto Sánchez y mantiene una fuerte oposición al fujimorismo.

La presidenta también enfrentará un Congreso dividido. Aunque Fuerza Popular tendrá una presencia importante en el nuevo sistema legislativo bicameral, no contará por sí sola con una mayoría suficiente para aprobar reformas sin negociar con otras fuerzas políticas.

La ceremonia de investidura contó con la presencia de mandatarios y representantes internacionales. La asistencia de varios gobiernos conservadores de América Latina fue interpretada como una muestra del giro político hacia la derecha que atraviesa una parte de la región.

Keiko Fujimori inicia su mandato con el desafío de estabilizar un país afectado por años de enfrentamientos políticos, recuperar la confianza de la ciudadanía y responder a una creciente demanda de seguridad.

Su capacidad para construir acuerdos en el Congreso y diferenciar su administración de los episodios más controvertidos del gobierno de su padre será determinante para evitar una nueva crisis presidencial en Perú.

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