Yucatán

Panel en la Uady debate contaminación del acuífero yucateco y urge a la denuncia ciudadana

Especialistas advierten que la industria porcícola y el mal manejo de residuos son las principales amenazas al agua subterránea

Por La Revista Peninsular · 24/10/2026 07:51
Panel en la Uady debate contaminación del acuífero yucateco y urge a la denuncia ciudadana

Especialistas en medio ambiente, tecnología y políticas ambientales analizaron en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady) las causas y posibles soluciones a la contaminación del acuífero que abastece al estado, durante la mesa panel «El futuro del agua en Yucatán».

El foro reunió a cuatro panelistas con perfiles complementarios: Sofía Islas, licenciada en Ciencias Ambientales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); el maestro Sergio Dorantes, empresario en innovación, inteligencia artificial y sostenibilidad; Paola Ríos Cobián, bióloga de la Uady especializada en impacto y políticas ambientales, e Isabel Bracamontes, líder climática. Carlos Lizama y Michele Batún fungieron como moderadores.

Islas fue directa al señalar que responsabilizar al ciudadano común del deterioro del agua es un argumento falso. «De nada sirve bañarse en cinco minutos cuando empresas de la industria porcícola echan estiércol de cerdo todos los días al manto acuífero», sostuvo. Llamó a construir vigilancia comunitaria y a denunciar de forma colectiva cualquier vertido irregular, pues, afirmó, «quedarse callados no es una opción».

Ríos Cobián subrayó la importancia de conocer el entorno inmediato —qué ocurre a dos esquinas de cada hogar— para detectar prácticas que, como la quema de basura, contaminan el subsuelo. «Vivimos en una burbuja y pensamos que nada nos afecta», advirtió, e instó a informarse para sostener una postura crítica. Bracamontes, por su parte, reclamó una ley de aguas que reconozca que el acuífero yucateco se conecta con otras regiones de la península, y enumeró prácticas básicas que cualquier persona puede evitar: tirar aceites, químicos y plásticos que migran hacia cenotes y pozos.

Dorantes aportó el dato científico más debatido de la sesión: aseguró que el agua purificada carece de minerales y que su consumo prolongado descalcifica y desmineraliza el organismo sin hidratar de forma efectiva. Añadió que los envases de plástico liberan microplásticos que, según estudios, llegan al cerebro, el corazón y los órganos reproductivos; estimó que quien consume agua envasada en plástico durante diez años ingiere casi medio kilogramo de esa sustancia. También reveló que un proyecto con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que monitoreó toda la Península confirmó que los contaminantes fluyen de sur a norte a través del subsuelo.

El panel coincidió en tres ejes de acción: informarse para exigir procesos industriales responsables, adoptar tecnología que mitigue el impacto del crecimiento urbano sobre el acuífero y fortalecer la organización vecinal para denunciar descargas ilegales. La sesión dejó pendiente la demanda concreta de una legislación hídrica que trascienda los límites estatales y regule a los grandes generadores de contaminación.

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