Panorama

Rafa Márquez: humildad, método y liderazgo para tomar el mando del Tri

Por La Revista Peninsular · 9/7/2026 09:45
Rafa Márquez: humildad, método y liderazgo para tomar el mando del Tri

Rafael Márquez inicia una nueva etapa como director técnico de la selección mexicana con una imagen construida no solo desde su brillante carrera como futbolista, sino también desde una forma de dirigir marcada por la humildad, la cercanía con sus jugadores y una profunda pasión por el futbol.

Durante su paso por el Barça Atlètic, filial del Barcelona que dirigió entre 2022 y 2024, el exdefensa mexicano dejó una impresión positiva entre quienes compartieron el día a día con él. Más allá de su pasado como referente blaugrana y de los 17 títulos que conquistó como jugador, quienes trabajaron a su lado destacan su capacidad para escuchar, aprender y gestionar grupos jóvenes sin imponer su figura desde el ego.

Albert Sánchez, quien fue auxiliar de Márquez en el Barça Atlètic, recordó que desde los primeros encuentros de trabajo quedó sorprendido por la actitud del mexicano. “Siendo un personaje público, con lo que fue como jugador, pues la cercanía que tenía y lo humilde que era él, de querer escuchar, de querer dejarse ayudar”, relató. Para Sánchez, Márquez se distinguía por ser “una persona con muy poco ego”, cercana y con valores.

Esa misma percepción la comparte Alex Carbonell, mediocampista que fue dirigido por el mexicano en la filial del Barcelona. Para el futbolista, Márquez representaba una figura de autoridad natural, especialmente por su trayectoria, pero también por la claridad con la que preparaba los partidos y transmitía sus ideas al grupo. Carbonell recordó que el técnico mexicano pasaba muchas horas en la ciudad deportiva y llegaba con planteamientos bien definidos, lo que generaba confianza entre los jugadores.

“Era un líder espectacular para nosotros”, afirmó Carbonell, quien destacó que tener a Márquez como entrenador era especialmente valioso para un plantel joven. Según el jugador, cualquier consejo del “Káiser” tenía un peso importante por lo que significaba su carrera y por la forma en que lograba trasladar su experiencia al trabajo diario.

Uno de los rasgos más mencionados por quienes convivieron con Márquez es su pasión permanente por el futbol. Albert Sánchez recordó que, durante los viajes en autobús con el Barça Atlètic, el mexicano aprovechaba las horas de traslado para ver partidos en su iPad, ya fuera de la Premier League o de LaLiga española. Para él, esa constancia confirmaba que Márquez vivía el juego con una intensidad que iba mucho más allá del entrenamiento o la competencia.

Aunque suele proyectar una imagen seria e introvertida, Carbonell también reveló una faceta más relajada del entrenador mexicano. De acuerdo con el futbolista, Márquez sabía bromear con sus jugadores y quitarle peso a los malos momentos sin perder la responsabilidad que exige el cargo. Esa combinación, entre seriedad y cercanía, le permitía manejar el vestidor con equilibrio y mantener un ambiente de trabajo sano.

Durante su etapa en el Barça Atlètic, Márquez también coincidió brevemente con Lamine Yamal, quien pasó un par de meses bajo sus órdenes antes de dar el salto al primer equipo del Barcelona. Sánchez recordó que, aunque entonces tenía apenas 15 años, ya se le notaban condiciones distintas. “Era una barbaridad con 15 años”, dijo, al referirse a la calidad con balón y la mentalidad ganadora que el joven futbolista mostraba desde ese momento.

La salida de Márquez del Barça Atlètic se dio cuando aceptó integrarse al cuerpo técnico de Javier Aguirre en la selección mexicana, con la expectativa de convertirse posteriormente en entrenador del Tricolor rumbo al proceso mundialista de 2030. Para Albert Sánchez, la noticia fue inesperada y difícil, especialmente porque la temporada estaba por comenzar. Sin embargo, entendió que se trataba de una oportunidad especial para el mexicano: dirigir a la selección de su país y formar parte del proyecto mundialista.

Más allá de lo deportivo, Sánchez y Carbonell coinciden en que la mayor enseñanza de Márquez fue su manera de comportarse. Pese a haber sido una estrella internacional, disputar cinco Copas del Mundo y ganar dos Champions League con el Barcelona, el mexicano se mantuvo como una persona accesible, respetuosa y humilde. Sánchez lo resumió al señalar que Márquez podía tratar “igual al utilero que al presidente”, una cualidad que dejó huella entre quienes compartieron vestidor con él.

Carbonell también subrayó que el respeto y el trabajo diario eran valores innegociables en los grupos dirigidos por Márquez. Para el jugador, el ejemplo del mexicano era todavía más fuerte porque venía de alguien que lo había ganado todo, pero que nunca se colocaba por encima de los demás. “Él hacía mucho hincapié en trabajar, en el trabajo constante, en el trabajo diario”, recordó.

Con ese perfil, Rafael Márquez llega al banquillo de la selección mexicana con credenciales que van más allá de su historia como futbolista. Su paso por el Barça Atlètic mostró a un entrenador metódico, tácticamente preparado, cercano al jugador y consciente de la importancia de liderar desde el ejemplo. En una etapa clave para el futbol mexicano, el “Káiser” apuesta por una fórmula que combina conocimiento, disciplina, pasión y humildad.

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