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Rusia destruye libros por contenido LGBT y gasta más de un millón de dólares

Por La Revista Peninsular · 28/10/2026 09:51
Rusia destruye libros por contenido LGBT y gasta más de un millón de dólares

La mayor cadena de librerías de Rusia, Chitai-Gorod, ha destinado aproximadamente 100 millones de rublos, equivalentes a 1.24 millones de dólares, a retirar del mercado y destruir libros considerados ilegales por las autoridades del país. La medida responde principalmente a las restricciones impuestas sobre publicaciones que contienen referencias a la comunidad LGBT, en medio de un endurecimiento de las políticas de censura cultural.

El director de la compañía, Alexandr Brichkin, informó este miércoles 28 de octubre que los gastos corresponden al retiro de ejemplares de las tiendas, su traslado a los almacenes y su posterior destrucción mediante máquinas trituradoras. Según explicó en una entrevista con la emisora rusa RBC, las empresas deben asumir estos costos sin recibir compensaciones económicas del Gobierno.

Brichkin señaló que los libros retirados no pueden simplemente desecharse, sino que deben pasar por un proceso específico de reciclaje. Esta obligación representa una carga financiera considerable para las librerías, que también deben destinar recursos adicionales a identificar y etiquetar publicaciones sujetas a restricciones legales.

Uno de los principales problemas denunciados por el empresario es la falta de claridad en los criterios utilizados para determinar qué obras contienen elementos considerados propaganda LGBT. Explicó que algunos títulos fueron publicados cuando cumplían con la legislación vigente, pero posteriormente quedaron sujetos a prohibiciones tras nuevas evaluaciones de las autoridades.

Esta situación genera incertidumbre entre editores y distribuidores, debido a que las decisiones pueden adoptarse repentinamente y derivar en consecuencias legales para quienes continúen comercializando los ejemplares afectados.

Las restricciones forman parte de una política impulsada por el Gobierno del presidente Vladímir Putin, que desde 2022 ha ampliado las prohibiciones relacionadas con la difusión de contenidos LGBT. En noviembre de 2023, el Tribunal Supremo ruso declaró extremista al denominado movimiento LGBT, una decisión que incrementó las posibilidades de persecución judicial contra organizaciones, activistas y empresas vinculadas con estas temáticas.

Las consecuencias de estas disposiciones también han alcanzado a importantes editoriales del país. En abril de 2026, directivos y trabajadores de Eksmo, una de las principales empresas editoriales rusas, fueron interrogados en una investigación relacionada con la publicación de literatura que abordaba relaciones homosexuales.

Asimismo, distintas editoriales independientes han enfrentado procedimientos judiciales y dificultades para continuar operando. Entre ellas se encuentra Popcorn Books, especializada en literatura juvenil, que anunció su cierre durante 2026 tras enfrentar investigaciones relacionadas con sus publicaciones.

La aplicación de estas medidas ha despertado preocupación entre organizaciones defensoras de los derechos humanos. Amnistía Internacional ha denunciado que las restricciones no solamente afectan a las personas LGBT, sino también a periodistas, creadores culturales, editoriales y plataformas digitales, al limitar la circulación de contenidos relacionados con la diversidad sexual.

El panorama representa un desafío para la industria editorial rusa, que debe adaptarse a disposiciones legales cuyos criterios de aplicación pueden modificarse incluso después de que una obra haya sido publicada y distribuida comercialmente.

Mientras las autoridades rusas justifican estas restricciones como parte de su política de protección de los valores tradicionales, las organizaciones de derechos humanos advierten sobre sus consecuencias para la libertad de expresión y el acceso a la cultura.

El gasto millonario de Chitai-Gorod pone de manifiesto el impacto económico de estas políticas y refleja cómo la censura ha dejado de limitarse a la prohibición de determinadas publicaciones para traducirse en la eliminación física de libros que anteriormente podían adquirirse legalmente en el país.

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