Siria condena a muerte a Bashar al-Assad por crímenes cometidos durante su régimen
Un tribunal de Siria condenó a muerte al expresidente Bashar al-Assad, quien permanece exiliado en Rusia desde la caída de su gobierno en diciembre de 2024. La sentencia fue emitida este martes 11 de agosto durante un juicio celebrado en ausencia y representa la primera condena dictada por la justicia siria contra quien gobernó el país durante más de dos décadas.
De acuerdo con la información difundida por Latinus, la sentencia también alcanzó a otras siete personas vinculadas con el antiguo gobierno sirio. Entre los condenados identificados por agencias internacionales se encuentran Maher al-Assad, hermano del exmandatario y antiguo comandante de la Cuarta División Acorazada, así como Atef Najib, primo de la familia Assad y exjefe de seguridad en la provincia de Deraa.
Bashar al-Assad fue declarado culpable de delitos relacionados con asesinatos premeditados, tortura, detenciones arbitrarias y crímenes de lesa humanidad cometidos durante el conflicto que afectó a Siria durante cerca de 14 años. El proceso judicial se desarrolló durante casi cuatro meses y forma parte de los esfuerzos de las nuevas autoridades sirias para llevar ante la justicia a integrantes del antiguo régimen.
Maher al-Assad también fue condenado en ausencia. Durante el gobierno de su hermano encabezó la Cuarta División Acorazada del Ejército sirio, una poderosa unidad militar señalada por su participación en la represión de protestas y en distintas operaciones desarrolladas durante la guerra. Tras la caída del gobierno en diciembre de 2024, ambos hermanos abandonaron Siria y recibieron asilo en Rusia.
A diferencia de los hermanos Assad, Atef Najib estuvo presente durante el juicio. El exfuncionario de seguridad había sido detenido por las nuevas autoridades sirias a principios de 2025 y quedó vinculado judicialmente con la represión ocurrida en Deraa, ciudad considerada uno de los principales puntos de origen de las protestas contra el gobierno en 2011.
Najib dirigía entonces la rama de Seguridad Política en esa provincia. Durante ese periodo, un grupo de adolescentes fue detenido y torturado después de realizar pintas contra el gobierno en una escuela. Las detenciones provocaron protestas que posteriormente fueron reprimidas y terminaron por convertirse en uno de los detonantes del levantamiento nacional que derivó en la guerra civil siria.
La lectura de las sentencias provocó concentraciones tanto en Damasco como en Deraa. Decenas de personas se reunieron en las inmediaciones de los tribunales, algunas con fotografías de familiares y víctimas de la represión registrada durante los años de conflicto, mientras otras ondearon la nueva bandera siria para celebrar la decisión judicial.
El fallo ha sido presentado por las nuevas autoridades como parte del proceso de justicia transicional emprendido tras el fin del régimen de Assad. Sin embargo, la decisión de imponer la pena capital también ha generado cuestionamientos sobre sus posibles consecuencias para eventuales procesos de extradición. Especialistas han advertido que países que rechazan la pena de muerte podrían negarse a entregar a acusados que enfrenten esa condena en Siria.
Organizaciones defensoras de derechos humanos también han expresado reservas. Human Rights Watch señaló que reconoce la importancia de buscar responsabilidades por los abusos cometidos durante el antiguo régimen, pero reiteró su oposición a la pena de muerte y subrayó la necesidad de garantizar procesos judiciales que cumplan con estándares de debido proceso.
Bashar al-Assad llegó a la presidencia en el año 2000 después de la muerte de su padre, Hafez al-Assad, quien había gobernado Siria durante casi tres décadas. Su mandato quedó marcado principalmente por el levantamiento iniciado en 2011 y por una guerra que dejó cientos de miles de muertos y millones de desplazados.
Su gobierno llegó a su fin en diciembre de 2024, cuando una ofensiva rebelde avanzó rápidamente por el territorio sirio y tomó Damasco. Assad abandonó la capital y posteriormente se confirmó que se encontraba en Rusia junto con miembros de su familia. Desde entonces, las nuevas autoridades sirias han buscado procesar a antiguos funcionarios y responsables de abusos cometidos durante el conflicto.
La sentencia de muerte representa uno de los acontecimientos judiciales más importantes desde la caída del antiguo gobierno y abre una nueva etapa en los intentos de Siria por juzgar los crímenes cometidos durante décadas de conflicto y represión. Su aplicación contra Bashar al-Assad, sin embargo, dependería de que el exmandatario regrese o sea entregado a Siria, un escenario que por ahora resulta incierto debido a su permanencia en territorio ruso.