Panorama

Trump admite llamada a Infantino por caso Balogun y desata polémica en el Mundial

Por La Revista Peninsular · 6/7/2026 11:52
Trump admite llamada a Infantino por caso Balogun y desata polémica en el Mundial

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció que pidió al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, revisar la tarjeta roja mostrada al delantero estadounidense Folarin Balogun durante el partido ante Bosnia y Herzegovina, una intervención que encendió la polémica en plena fase eliminatoria del Mundial 2026.

Balogun fue expulsado en el encuentro de dieciseisavos de final, en el que Estados Unidos venció 2-0 a Bosnia y Herzegovina. La tarjeta roja implicaba, en condiciones habituales, una suspensión automática de un partido, por lo que el atacante quedaba fuera del duelo de octavos de final ante Bélgica. Sin embargo, la FIFA decidió suspender la aplicación del castigo durante un periodo probatorio de un año, sin retirar formalmente la expulsión.

Trump defendió públicamente su intervención y aseguró que no presionó al organismo para cambiar la resolución. “Todo lo que hice fue pedir una revisión porque no creía que fuera falta”, declaró el mandatario, quien también sostuvo que no le dijo a Infantino qué decisión debía tomar. Para el presidente estadounidense, la jugada no ameritaba una expulsión y la ausencia de Balogun habría afectado la justicia deportiva del encuentro.

El mandatario fue más allá al calificar como “brillante” la determinación de la FIFA de permitir que el delantero estuviera disponible para enfrentar a Bélgica. También cuestionó la actuación del árbitro brasileño Raphael Claus, encargado de mostrar la tarjeta roja, al considerar que la decisión había sido incorrecta.

Gianni Infantino confirmó que recibió la llamada de Trump, pero defendió la independencia de los órganos disciplinarios de la FIFA. El dirigente afirmó que explicó al presidente estadounidense que existía un proceso legal en curso y que el caso sería resuelto por las instancias correspondientes del organismo. Según Infantino, las comisiones judiciales de la FIFA operan de manera autónoma y toman sus decisiones con base en el reglamento aplicable.

La resolución generó fuertes críticas en el futbol internacional. La UEFA expresó su inconformidad y consideró que la FIFA había cruzado una línea delicada al modificar los efectos de una sanción en medio del torneo. El organismo europeo advirtió que, cuando la certeza de las reglas deja de estar garantizada por quienes deben protegerlas, se pone en riesgo la integridad del juego y la credibilidad de la competencia.

La Federación Belga de Futbol también reaccionó ante la decisión, pues Bélgica enfrentaba a Estados Unidos por un lugar en los cuartos de final. La federación cuestionó la elegibilidad de Balogun y señaló que no había recibido una explicación suficiente por parte de la FIFA sobre el alcance de la medida.

El caso se convirtió en una de las mayores controversias del Mundial 2026, no solo por el impacto deportivo de contar o no con uno de los principales jugadores de Estados Unidos, sino por el debate que abrió sobre la posible influencia política en decisiones disciplinarias. Aunque la FIFA insiste en que el proceso fue independiente, la admisión de Trump y la cercanía pública entre el mandatario e Infantino aumentaron las dudas alrededor de una decisión inédita en una instancia decisiva del torneo.

Mientras Estados Unidos celebró la disponibilidad de Balogun, el futbol internacional quedó dividido entre quienes consideran que se corrigió una sanción injusta y quienes advierten que el precedente puede afectar la confianza en la aplicación pareja del reglamento. En un Mundial disputado en Norteamérica y con Estados Unidos como uno de los anfitriones, el caso Balogun ya quedó instalado como un episodio que mezcla deporte, poder político y la exigencia de transparencia en el máximo escenario del futbol.

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