Trump lanza un “Día D económico” contra Irán para presionarlo por su programa nuclear
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prepara una nueva ofensiva económica contra Irán con la intención de aumentar la presión sobre Teherán y obligarlo a poner fin a su programa nuclear, además de reabrir por completo el estrecho de Ormuz al tránsito de petroleros y buques de gas.
La estrategia ha sido presentada por el mandatario estadounidense como un “Día D económico” y contempla intensificar las sanciones y el aislamiento financiero de Irán, en un momento en el que el conflicto entre ambos países se acerca a los seis meses y Washington busca nuevas herramientas para presionar al gobierno iraní.
Trump aseguró que Estados Unidos impondrá un nivel de guerra económica y aislamiento “sin precedentes”, mientras su administración busca cerrar las vías que todavía permiten a Teherán mantener ingresos y acceder al sistema financiero internacional.
Entre los principales objetivos se encuentran las operaciones relacionadas con el comercio de petróleo, las transferencias de efectivo, las casas de cambio, los registros de embarcaciones y las empresas utilizadas para mantener transacciones pese a las sanciones estadounidenses.
La nueva etapa de presión también podría alcanzar a países y compañías que continúen haciendo negocios con Irán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, adelantó que Washington analiza recurrir a sanciones secundarias contra naciones y empresas que mantengan relaciones económicas con la República Islámica.
La medida representa un desafío especialmente importante debido a que China e India se encuentran entre los principales compradores de petróleo iraní. Aplicar restricciones contra empresas o entidades relacionadas con estos mercados podría ampliar las consecuencias económicas de la estrategia más allá de Irán.
La administración de Trump considera que las condiciones actuales podrían generar una presión mayor a la conseguida durante anteriores campañas de sanciones. El conflicto armado, los ataques contra instalaciones iraníes y las restricciones al comercio han debilitado sectores de la economía del país, mientras Washington busca reducir todavía más sus fuentes de financiamiento.
A este panorama se suma la decisión de Emiratos Árabes Unidos de suspender sus intercambios comerciales con Irán después de un presunto ataque con misiles. El territorio emiratí había desempeñado un papel relevante como centro de reexportación y como una de las principales conexiones comerciales de Teherán con el exterior.
Sin embargo, especialistas advierten que aumentar las sanciones no garantiza que el gobierno iraní acepte las condiciones estadounidenses. Irán ha enfrentado restricciones económicas impuestas por Washington durante décadas y ha desarrollado mecanismos para mantener parte de sus operaciones comerciales pese a las medidas.
La presión estadounidense también busca conseguir la reapertura completa del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el mercado energético mundial. Antes de la actual crisis, por esa zona transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido a nivel global.
Teherán ha condicionado la normalización del tránsito marítimo a una serie de exigencias dirigidas a Estados Unidos, entre ellas el levantamiento de sanciones, el fin del bloqueo naval, la liberación de activos iraníes congelados y compensaciones por los daños derivados del conflicto.
El gobierno iraní, por su parte, ha rechazado la nueva estrategia estadounidense y sostiene que una mayor presión económica no modificará su postura. Funcionarios de Teherán han señalado que las sanciones aplicadas durante décadas no han logrado obligar al país a aceptar las condiciones de Washington.
Con el conflicto acercándose a los seis meses, la Casa Blanca apuesta ahora por llevar la presión financiera a un nuevo nivel. El resultado dependerá no sólo de la capacidad de Irán para resistir las restricciones, sino también del apoyo que Estados Unidos consiga entre sus aliados y de la disposición de otras potencias a reducir sus vínculos económicos con Teherán.