Una activista de California envía hasta 10,000 dólares semanales a familias migrantes detenidas en Texas
La organización Each Step Home cubre al 80% de los retenidos en el único centro de detención familiar del país
Casey Revkin, directora de la organización Each Step Home y residente de California, destina hasta 10,000 dólares semanales para depositar fondos en las cuentas personales de familias migrantes con hijos detenidas en el Centro de Procesamiento de Inmigración de Dilley (DIPC), en el sur de Texas, según precisó ella misma a medios internacionales.
El mecanismo resulta decisivo para decenas de familias que, sin acceso a efectivo, no pueden adquirir artículos básicos —agua, higiene personal, alimentos— dentro del centro. Revkin calcula que su organización cubre actualmente al 80% de los detenidos en Dilley, el único recinto en Estados Unidos que aloja a familias con menores bajo custodia migratoria.
El DIPC, gestionado por la empresa privada CoreCivic, fue cerrado durante el gobierno del demócrata Joseph Biden y reabrió en 2025 como parte de la ofensiva migratoria del presidente Donald Trump. Desde entonces, informes de organizaciones como Human Rights First y Raíces, publicados en abril de este año, señalan condiciones que califican de «inhumanas» y «sistémicas». Tanto CoreCivic como el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) han rechazado esas conclusiones.
La labor de Revkin comenzó en 2018, durante el primer mandato de Trump, cuando cientos de niños fueron separados de sus padres al cruzar la frontera de forma irregular. En aquella etapa, su organización ayudaba a completar documentos y coordinar voluntarios para los trámites de reunificación familiar. El regreso de Trump a la presidencia y su promesa de ejecutar «la mayor deportación de la historia» llevaron a Revkin a buscar nuevas fórmulas de apoyo.
El sistema que utiliza es directo: cualquier persona puede depositar fondos a nombre de un detenido específico a través del software habilitado por el centro. El primer depósito de Revkin fue de 50 dólares para la familia de un bebé de dos meses con infección respiratoria. Hoy, los montos individuales pueden alcanzar los 200 dólares, como recibió el nicaragüense Luis Sánchez —padre de cuatro hijos— tras semanas de detención en las que, según relató, sus hijas menores manifestaron no soportar más la situación. Para las familias encerradas en Dilley, ese dinero representa la diferencia entre la desesperación y un mínimo de dignidad cotidiana.