Opiniones

XV años con los pobres de la tierra

Por Carlos E. Bojórquez Urzaiz

Por Carlos Bojórquez Urzaiz · 10/10/2026 08:45
XV años con los pobres de la tierra

Tres lustros han transcurrido desde que la semilla de Morena germinó en tierras del Mayab. Los días 2, 3 y 4 de octubre, el aire de Yucatán transportó los ecos de un recorrido compartido, convocando a los pioneros que abrieron brecha y a aquellas que, con el paso de los años, unieron sus pasos en la misma marcha para disminuir la brecha entre los que acumularon riqueza de manera insultante y devolverle dignidad a la gente, a los desheredados del viejo régimen neoliberal. En un abrazo colectivo, se conmemoró el décimo quinto aniversario de la fundación del Movimiento de Regeneración Nacional en el estado, un hito que no solo celebra el paso del tiempo, sino la permanencia de una convicción.

Los convocados se erigieron como raíces de cedro: profundas, firmes e inquebrantables. El cedro, árbol noble y resistente que hunde sus raíces en las entrañas de la piedra caliza, sirvió de espejo para una militancia que aprendió a florecer contra la adversidad. Como esa madera aromática que desafía los años sin perder su esencia, la memoria de aquellos primeros encuentros resurgió con la fuerza intacta del primer día.

En el corazón de la asamblea, las voces se volvieron un solo torrente, y los vítores no fueron solo expresión del entusiasmo, sino una proclamacargada de afecto y lealtad política. El nombre de Andrés Manuel López Obrador resonó con la devoción que se reserva a los guías históricos que trazaron el rumbo cuando la travesía parecía imposible; un reconocimiento al líder cuya palabra encendió la esperanza en cada rincón del país.

El coro continuó, cobrando un impulso nuevo al nombrar a la doctora Claudia Sheinbaum, en quien recae el pulso del presente y la certidumbre del porvenir, y quien es un símbolo de continuidad y de la transformación en marcha. Y, entrelazándose con la voz de la tierra propia, el clamor sostuvo el nombre de Joaquín Díaz Mena, Huacho, figura donde confluyen la identidad local, el esfuerzo comunitario y el liderazgo estatal que encarna las aspiraciones del pueblo yucateco.

En esa conjunción de nombres y voluntades se resumió el espíritu de las tres jornadas. No únicamente como un acto de memoria, sino como una reafirmación del pacto comunitario. Entre los rostros curtidos por el sol del campo y las miradas jóvenes que contemplan el futuro, se hizo evidente que quince años de trayectoria no son un punto de llegada, sino un tronco robusto capaz de seguir brindando sombra y abrigo a todos, pero primero a los pobres. Como en el verso de Martí que proclama: con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar…”Bajo esta atmosfera, entre recuerdos compartidos, abrazos de antaño y vivas que retumbaron bajo el cielo peninsular, Morena celebró en Yucatán algo más que su historia: conmemoró su transformación en una selva tupida donde cada tronco cuenta, cada hoja aporta y las raíces de cedro continúan aferradas con orgullo al suelo que las vio nacer

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